Cómo evitar el Lock-In en carbono

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Las ciudades han demostrado ser actores necesarios en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, la trayectoria actual de crecimiento urbano sigue siendo un camino insostenible ya que se espera que las emisiones de carbono superen los límites de lo considerado como ‘aceptable’. Uno de los problemas más grandes es el lock-in[1] de carbono que, como un nuevo reporte del Instituto Ambiental de Estocolmo (SEI, por sus siglas en inglés) deja claro, está peligrosamente acercándose al límite de los mil gigatones (Gt)[2].

El lock-in se refiere al uso intensivo, programado y a largo plazo de Carbono (como el uso que se hace desde la infraestructura). Según algunos, el mundo ya ha bloqueado aproximadamente 800 Gt de emisiones. Es importante destacar que gran parte de este lock-in viene de las ciudades, donde los aumentos proyectados en los activos de carbono que emiten, se alinea con el crecimiento urbano previsto con anterioridad. El conocimiento de cómo funciona este proceso debe guiar la planificación urbana en los próximos años si queremos evitar los peores impactos del cambio climático y apoyamos ciudades habitables y saludables.

Centrándose en la movilidad para evitar el lock-in

Creemos que el aumento en los altos niveles de carbono se compone de tres diferentes tipos de lock-in: la congestión, la expansión urbana y el uso ineficiente de los recursos. Para impedir  que nos quedemos atorados en estos tres poco saludables patrones, los tomadores de decisiones deben centrarse en la movilidad urbana. Específicamente, las ciudades deben desarrollar planes de movilidad que prioricen el marco “Evite-Cambie-Mejore”; el Desarrollo Orientado al Transporte (DOT) y la eficiencia energética. Con gran parte del desarrollo urbano todavía por construirse, el alejar a las ciudades del diseño enfocado en el automóvil particular, será necesario para evitar el lock-in en los índices de emisiones altamente contaminantes.

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La movilidad no sólo es clave para reducir las emisiones, pero es crucial para la vida diaria de las poblaciones urbanas.
(Foto: Benoit Colin / WRI Sustainable Cities)

Demostrando que el desarrollo sustentable es posible, algunas ciudades están implementando políticas que amplían su área urbana, a la vez que luchan por disminuir emisiones y mejorar la calidad de vida. El Plan Maestro de Delhi, por ejemplo, está centrado en el Desarrollo Orientado al Transporte, generando "zonas de influencia DOT” a lo largo de corredores muy congestionados. Los objetivos de las zonas DOT son: mejorar el comercio local, mejorar la calidad de vida y el acceso a los servicios, reducir los daños al medio ambiente y reducir el gasto público en infraestructura de alto consumo energético (incluyendo las carreteras urbanas que inducen a la expansión urbana). Con una visión de ciudad –una que rechace la expansión urbana y fomente los corredores DOT– la ciudad estará eludiendo el lock-in y se estará convirtiendo en una ciudad más habitable.

Repensar la Eficiencia Energética y la congestión

Más allá de los esfuerzos de movilidad, las ciudades también deben optimizar el uso de la energía mediante la evaluación de cómo se crea su energía y cómo se consume. La Ley de Conservación de Energía de la India y el Plan de Acción Nacional sobre el Cambio Climático abrieron el camino para la colaboración con WRI (World Resources Institute) para encontrar vías financieras que aumenten la participación en el mercado de las Energy Saving Companies (ESCOs, empresas de ahorro de energía). En el estudio, WRI encontró que con una inversión de $10 millones de dólares, India puede ahorrar 183.5 millones de kilovatios hora al año, ahorrando dinero y reduciendo significativamente las emisiones.

En segundo lugar, las ciudades están teniendo éxito en tomar medidas fuertes contra la congestión para combatir las emisiones y mejorar la eficiencia energética. Sin embargo, así como las medidas de eficiencia energética dependen de la elaboración de soluciones específicas de contexto, las respuestas a la congestión también dependen de la geografía.

Consideremos, por ejemplo, a Bangalore. Una zona altamente contaminada, Bangalore ha sufrido económicamente de los elevados costos de la congestión y está trabajando en ampliar el acceso de los ciudadanos a las opciones de transporte masivo. Estos deseos se vieron plasmados en el Bangalore Big Bus, que reformó el tránsito de autobuses de pasajeros y que fue apoyado por el WRI Centro Ross de Ciudades Sustentables. Con la ampliación y mejora del servicio a 150 mil pasajeros, el BIG Bus de Bangalore ha demostrado que las ciudades pueden promover las redes de transporte bajo en carbono que trabajan para reducir el lock-in de carbono, así como atender las necesidades de una gran población urbana. En este caso, los responsables políticos fueron capaces de reformar su infraestructura actual a través de soluciones innovadoras, mejorando el acceso y la equidad para los viajeros locales.

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El Sistema BIG Bus de Bangalore es crítico para transportar a los ciudadanos que viven en la periferia de la ciudad y provee una alternativa a los automóviles particulares. 
(Foto: Sameep Arora/EMBARQ India)

Aprender de los errores y crear alianzas

El cambio de las ciudades en urbes de alto rendimiento que eviten el lock-in en carbono no es un camino recto, sin duda se cometerán muchos errores. Pero a través de una combinación de ensayo y error y alianzas con la sociedad civil y los gobiernos nacionales, las ciudades pueden estimular su capacidad y colocarse en el camino correcto. Las ciudades deben primero reconocer sus emisiones atadas al lock-in y ajustar su toma de decisiones en consecuencia. Si se hace de esta manera, se asegurará la salud de una ciudad, la integridad del clima y ​​el trabajo a favor de la participación pública en una economía mundial cada vez más influida por el clima.

Las ciudades deben dar prioridad a abordar el lock-in en la congestión, la expansión urbana y la ineficiencia y hacer hincapié en las alianzas con el fin de garantizar el bienestar de sus ciudadanos en medio de la emergente economía climática.

 

*Foto principal: js42/Flickr

[1] Efecto ancla. Este fenómeno es un concepto que describe la situación de estar cautivo y comprometido en una cierta tecnología.

[2] 1 gigatón equivale a mil millones de toneladas.