COP21: la oportunidad de introducir completamente a las ciudades en la agenda climática

En TheCityFix estaremos cubriendo la labor de las ciudades en COP21. Las áreas urbanas son grandes generadoras de GEI pero también son increíbles agentes de innovadores cambios contra el cambio climático. Te invitamos a leer nuestra cobertura total (en inglés) desde París.

Por: Ani Dasgupta

No podemos detener los efectos del cambio climático sin construir, manejar y vivir en nuestras ciudades de manera diferente. Finalmente el mundo comienza a darse cuenta.

Históricamente, las discusiones sobre política pública relacionada al cambio climático han mostrado a las ciudades como fuente de problemas, pintándolas como las más grandes fuentes de contaminación y como áreas de consumo intensivo de recursos. El conocimiento popular solía ser –y aún lo es parcialmente– que los gobiernos de los países eran los únicos organismos capaces de resolver problemas ambientales a nivel global. Las ciudades quedaron fuera de esas discusiones.

Sin embargo, en los últimos cinco años la discusión ha cambiado. Ya logramos reconocer a las ciudades como solucionadores de problemas, capaces de atajar temas más amplios como el cambio climático. COP21 en París ofrece la oportunidad de fortalecer esta narrativa aun más y muestra al mundo que las ciudades están forzosamente ligadas a la crisis climática.

Mejores ciudades para un mejor clima

Se espera que para 2050 las zonas urbanas del mundo incrementen su población en 2 mil 500 millones de personas, sumándose a las 3 mil 500 millones que ya las habitan. Además de funcionar como el hogar de la mayor parte de las personas en el planeta, las ciudades son también críticas para la prosperidad global. De hecho, 85% del Producto Interno Bruto mundial fue generado por las ciudades en 2015. Para alcanzar su doble rol como residencias y motores de crecimiento, las ciudades tienen que proveer de servicios para sus crecientes poblaciones y mantenerse como motores de creación de riqueza, al mismo tiempo que aseguran su desarrollo sustentable.

Los líderes de las ciudades están probando –cada vez con mayor frecuencia– que están a la altura de esta tarea, demostrando alrededor del mundo que están determinados a desarrollar e implementar soluciones novedosas que no sólo van dirigidas al cambio climático sino también a hacer de las ciudades mejores lugares para invertir, trabajar, vivir y jugar. Portland, EE. UU., por ejemplo, ha encontrado la clave del éxito en su Plan de Acción de Clima, avanzando enormemente hacia su ambiciosa meta para 2015: la reducción de 80% de sus emisiones de carbono. La ciudad ha empleado estándares de eficiencia municipal y de energía renovable, comunidades de cultivos conectadas y ha invertido en en un tren eléctrico y líneas de tranvía. Sao Paulo, Brasil, es otro ejemplo de una ciudad con iniciativa. La urbe se aprovechó de sus asociaciones con privados para expandir su red de opciones de movilidad sustentable, incluyendo una línea integradora de metro que planea conectar a múltiples modos de transporte masivo. Ahora más que nunca las ciudades se han establecido como fábricas de soluciones contra el cambio climático, trabajando multisectorialmente hacia soluciones que mejoren el sustento y la forma de hacer ciudad, al mismo tiempo que dirigen sus emisiones.

La Alianza de Alcaldes (Compact of Mayors), instruye sobre lo que las ciudades pueden aportar al tema. En esta innovadora iniciativa, las cabezas de las ciudades se han unido en una plataforma común para garantizar el cumplimiento de sus compromisos con el clima, independientemente de los compromisos que sus países han preparado para la COP21. Más de 300 ciudades se han unido ya a esta alianza, que abarca un enorme potencial en la mitigación del cambio climático y en la adaptación de esfuerzos en un foro colaborativo.

Las ciudades por fin están siendo invitadas a ser partícipes en las discusiones sobre clima, siendo reconocidas como tomadoras de decisión y sosteniendo eventos como la Cumbre de Clima para Líderes Locales. Allí, el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg y la alcaldesa Hidalgo de París, reunirán a los creadores de políticas públicas para un foro sin precedentes durante la COP21. Espero que al final de estas negociaciones, las ciudades se comprometan a revisar sus acuerdos de acción de clima cada cinco años en paralelo al proceso de la UNFCCC (United Nations Framework Convention on Climate Change). El tomar acciones en estas áreas, además legitima a las ciudades como actores vitales en la arena de la política climática.

A pesar de todo esto, está claro que las ciudades no están completamente integradas en la discusión sobre clima a nivel mundial. Y es allí donde la COP21 ofrece una gran área de oportunidad. Respaldar a las ciudades con un foro de aporte en política pública –así como una fuerte base financiera para acciones prácticas– pueden llevar a todas las ciudades a tener la voluntad política para tomar los primeros pasos hacia la transformación. Para sentar las bases financieras, los gobiernos pueden mejorar las rutas mediante el crédito a municipios, fondos específicos para la sustentabilidad urbana y programas de clima alineados a planes nacionales. Algunos resultados de las discusiones que se llevarán a cabo en la COP que podrían empoderar enormemente a las ciudades para continuar como precursores en la política climática deberían incluir: 

  • Sólidos posicionamientos de apoyo a la Alianza de Alcaldes y el compromiso de organismos fondeadores para la implementación de metas urbanas específicas.
  • Identificar las brechas financieras y cómo solventar esas brechas mediante la Cities Climate Finance Leadership Alliance (CCFLA).
  • Reconocimiento formal de las ciudades por parte de los gobiernos de los países, dentro de los documentos emanados de la COP, como actores y contribuyentes positivos de la política climática.

Cualquier discusión global significativa acerca del clima debe dirigirse a la acción local. Esto significa que debemos tener instituciones capaces de efectuar el cambio tanto en el contexto local como en uno más amplio y global a favor del medio ambiente. En general las ciudades son estas instituciones. Al estrechar y apoyar a las ciudades como centros de avanzada en el problema masivo del cambio climático, es posible continuar con la experimentación exitosa de política pública en las urbes. Las ciudades son las que están tomando los mayores riesgos con nuevas e intrépidas políticas y nosotros tenemos mucho que aprender de sus experiencias.

 

*Foto: Sao Paulo, Brasil | Mariana Gil/Centro para Ciudades Sustentables WRI Brasil