Cambian recolectoras de desperdicios paradigmas sociales, económicos y ambientales de Pune, en India

Pinky Sonawane recolecta residuos puerta a puerta como trabajadora de SWaCH. Foto de Kyle Laferriere.

El programa SWaCH fue uno de los cinco finalistas del primer Premio Ross para Ciudades, un concurso global para proyectos urbanos ejemplares 

Pinky Sonawane, recolectora de desperdicios, pasó su infancia juntando basura en las calles de Pune, India. Junto a su madre recogía botellas de plástico, latas y cartones de los tiraderos de basura que estaban junto a los caminos viales, para luego venderlos. Esa ciudad de 4 millones de habitantes no contaba con un sistema organizado de recolección de residuoseran demasiados desechos en las calles, desbordaban los contenedores y se amontonaban en enormes vertederos. Sin embargo, Sonawane y otras recolectoras más eran tratadas por los habitantes como si ellas fueran la basura. 

“Enfrentábamos muchos problemas. ¡No vengan aquí, ladronas!, nos gritaba la gente”, recuerda Pinky Sonawane. 

Hoy, Pune es diferente culturalmente, los habitantes de la ciudad comienzan a desestigmatizar la recolección de basura, y la brecha en cuanto a prestación de servicios por parte de los municipios, también ha comenzado a dismunuir. 

Pinky Sonawane recolecta residuos puerta a puerta como trabajadora de SWaCH. Foto de Kyle Laferriere.

Las recolectoras de basura como Sonawane portan un chaleco verde y una identificación. Empujan por las calles carretas para recolectar la basura de puerta en puerta, en lugar de recogerla de los vertederos y los contenedores de las avenidas. Los residentes y los funcionarios de la ciudad las consideran proveedoras de servicios, pagan por su trabajo y las tratan con respetopues la basura en las calles ya no alcanza proporciones críticas como antes. Alrededor del 80 por ciento de los habitantes de Pune, recibe en la puerta de sus casas el servicio de recolección de basura, incluidos muchos de los barrios marginales que antes no recibían ese servicio.  

Pune Seva Sahakari Sanstha (SWaCH) es la primera cooperativa, propiedad de las recolectoras de residuos de la India que, en gran parte, es responsable de esta transformación en la ciudad.  

El comienzo de SWaCH  

Pune no es la única ciudad que ha luchado para contener sus desechos. En la década de los noventa, gran parte de las ciudades de India con rápido crecimiento, no controlaba el manejo de los residuos solidos municipales, lo que provocó problemas como tiraderos clandestinos y crisis de salud pública.

Antes de SWaCH, las recicladoras se reunían en vertederos para buscar materiales reciclables. Foto de Kyle Laferriere.

Entonces, en el año 2000, el gobierno de India emitió las primeras reglas de gestión de residuos sólidos municipales, que obligan a los gobiernos locales a recolectar la basura puerta por puerta, separar los materiales reciclables de los residuos húmedos y detener el desperdicio indiscriminado. Así como la mayoría de las ciudades indias, Pune estaba mal equipada para cumplir. En ese momento, sólo el siete por ciento de los hogares recibía servicios de recolección de residuos puerta a puerta, y el número de hogares que separaban los residuos secos y húmedos era aún menor.  

SWaCH surgió del sindicato de recolectores de desechos de PuneKagad Kach Patra Kashtakari Panchayat (KKPKP) que, desde 1993, ya había abogado por los derechos de esta fuerza laboral previamente fragmentada. KKPKP junto con la Municipalidad de Pune, lanzó el programa piloto de SWaCH en 2005, para probar el servicio de recolección de basura a domicilio. 

Las trabajadoras de SWaCH revisan los materiales reciclables. Foto de Kyle Laferriere

En SWaCH cada recolectora compra acciones de la cooperativa y trabaja en parejas para recolectar la basura de entre 150 a 400 hogares, ellas la clasifican y la depositan en los centros de reciclado administrados por la ciudad, obtienen un ingreso por parte de los clientes y venden los materiales reciclables a los distribuidores locales de chatarra. 

Aquellas que atienden el servicio en barrios marginales también reciben un subsidio de parte del gobierno local por cada casa que atienden, para compensar el hecho de que, en esas zonas, se tiran menos materiales reciclables por ser áreas de bajos ingresos. Un concejo defiende los derechos de las trabajadoras y negocia con la ciudad las normas de salud y seguridad ocupacional, los beneficios para las recolectoraslos equipos adecuadoslas instalaciones de clasificación y el acceso a atención médica. 

A la fecha, ya han negociado dos contratos de largo plazo con la Corporación Municipal de Pune, y durante el tiempo entre contratos, SWaCH pudo mantener sus operaciones únicamente mediante las contribuciones obtenidas de los usuarios. 

Trabajadoras de SWaCH asisten a las reuniones mensuales.  Fotografía Kyle Laferriere

Una Pune más limpia y mejor 

Pune se ve diferente hoy que en la década de los noventa. Más de 3 mil 500 recicladoras se han unido a las filas de SWaCH, principalmente mujeres de castas inferiores y Dalits, anteriormente conocidas como intocables. 

Cada día manejan mil toneladas de desechos y reciclan más de 70 mil toneladas de materiales al año. Todos se han vuelto más conscientes del valor de las recolectorasreconoce Mini Shrinivasan, un cliente de SWaCH. “Sus vidas se han vuelto un poco más familiares para nosotros, y ahora la gente las ha comenzado a ver como las mujeres trabajadoras que son, concluyó. 

Más allá de ganarse el respeto de la sociedadlas trabajadoras de SWaCH están ganando dinero más que nunca. Sonawane dijo que gana un ingreso mensual de 13 mil rupias (188 dólares) –ingreso mayor al de su esposo-- y recibe otras 350 rupias (5 dólares) por vender el material para reciclar que recolecta de la basura.  

Construí mi casa con mis propios ahorros. He comprado los electrodomésticos que necesito y también he ahorrado dinero para la educación de mis hijosdice Sonawane. 

Las recolectoras de desechos que hoy trabajan en SWaCH, son las propietarias de una empresa que les ofrece un medio de vida dignoseñala Lakshmi Narayan, cofundadora de SWaCH. Genera una ciudad inclusiva de muchas maneras. 

 Lakshmi Narayan, fundadora de SWaCH. Fotografía Kyle Laferriere

El trabajo de las recolectoras también beneficia a la ciudad económicamente. SWaCH estima que este modelo de tarifa al usuario, le ahorró a la Corporación Municipal de Pune 13 millones de dólares el año pasado, en comparación con el sistema tradicional de recolección de basura financiado con los impuestos.  

Además, los residentes ahora separan los residuos secos y húmedos en sus hogares, lo que significa un gran cambio de comportamiento en comparación con los hábitos anteriores, como botar los desechos en las calles. El resultado es un sistema de residuos más eficiente en conjunto. 

SWaCH como ejemplo para otras ciudades 

El efecto del programa SWaCH se ha expandido a otras ciudades más allá de Pune. En 2016, el gobierno de India aprobó una legislación para exigir que todas las ciudades del país registren a sus recolectores de basura, les proporcionen tarjetas de identificación y los incluyan en la toma de decisiones. La ciudad de Bangalore ha adoptado una versión modificada del modelo SWaCH, que integra a los recicladores también en la recolección de residuos secos. En Pune, SWaCH ha expandido sus servicios a la recolección de desechos electrónicos, la reutilización de ropa, el compostaje y más. 

Básicamente SWaCH cambia el paradigma de la gestión de residuos para garantizar que las ciudades puedan reciclar mucho más de los residuos que generanfinaliza Lakshmi Narayan, cofundadora de SWaCH. 

Nuestra serie de blogs Transformaciones Urbanas aborda las historias de los finalistas del primer Premio Ross para Ciudades, un concurso global de proyectos ejemplares que han desatado cambios en diferentes. El ganador de este primer premio, escogido entre casi 200 concursantes de todo el mundo, fue otorgado al Programa de Evaluación y Mejora de la Seguridad Vial en Zonas Escolares (SARSAI, por sus siglas en inglés), un método eficaz, altamente replicable y de alto impacto en cuanto a los traslados que hacen los niños para ir a la escuela en Dar es Salaam, Tanzania, y otras ciudades africanas. Para más información, visita wrirossprize.org.