Ciudades mexicanas sostenibles: ¿cómo medimos el impacto de sus políticas públicas a favor de la movilidad activa?

Mapa de calor sobre el uso de la bicicleta en México (Fuente: Strava Labs)

Cada vez son más las ciudades que adoptan políticas para impulsar la movilidad activa y el transporte sostenible; actualmente el 50% de los planes integrales de movilidad urbana sustentable (PIMUS) en México ya incluyen proyectos ciclistas y el 30% incluye proyectos peatonales y de espacio público, de acuerdo con investigaciones realizadas por WRI México; sin embargo, la falta de información dificulta saber si estas políticas y sus implementaciones realmente están abonando a cambiar el paradigma de la movilidad por uno más limpio, sostenible, seguro y eficiente.

Ejemplos como el de la ciclovía (de sólo 120 metros de longitud) en la norteña ciudad de Chihuahua o la reciente propuesta de crear una ciclovía sobre las aceras, atiborradas de peatones, en Paseo de la Reforma en la Ciudad de México –como parte del proyecto de la línea 7 del Metrobús–, muestran que, aunque se han logrado buenos avances para la promoción del transporte activo a través de la planeación y la agenda política de movilidad urbana sustentable, aún falta mucho por hacer para que todos los proyectos que se formulen, cuenten siempre con una base técnica y de diagnóstico sólidas y un marco legal que permita generar planes y soluciones integrales con beneficios que sumen a los objetivos de reducir la motorización, la velocidad, la contaminación y aumentar la seguridad en el espacio público para los distintos modos de transporte urbano.

Ante este reto, el equipo de Movilidad Activa de WRI México –con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés)–, realizará una investigación a través de una metodología desarrollada por WRI que pueda dar claridad del panorama de la movilidad no motorizada en ciudades mexicanas, el cual toma en cuenta no sólo las políticas públicas e intervenciones, sino también la voluntad política, la integración de estas políticas entre sí y con otros programas, la capacidad de medir resultados a través de indicadores, los programas de apoyo y otras variables como la movilidad infantil, la capacidad financiera e institucional, entre otras, con un total de 10 indicadores.

Este proyecto tuvo sus primeros avances el pasado octubre, durante el XIII Congreso Internacional de Ciudades y Transporte, donde funcionarios de transporte y movilidad no motorizada de cuatro ciudades mexicanas (CDMX, Aguascalientes, Colima, Morelia, León y Guadalajara) intercambiaron avances en un taller organizado por el equipo de Movilidad Activa de WRI México, miembros de UNEP y otros actores interesados de la academia y sociedad civil, con el objetivo de conocer más a fondo el estado del transporte no motorizado en dichas ciudades y explorar las posibilidades de colaborar en la investigación que realiza WRI México.

“El objetivo es dar a conocer el trabajo de la UNEP y WRI México para planificar medios de transporte alternativos más seguros y eficaces”, declaró Daniel Calderón, consultor de Energía Limpia de UNEP, en el marco de este taller.

“Con una buena y adecuada planeación (…) podemos lograr estos objetivos”, agregó.

Más allá del discurso

La metodología propuesta busca “determinar los componentes y acciones necesarias para evaluar una política de transporte no motorizado que promueva una mejora en la caminata, el pedaleo y el uso de otros modos activos de movilidad (como triciclos de carga, patines, patinetas, etcétera)” y comprender la relación entre el nivel de compromiso de las autoridades con la procuración de los usuarios del transporte no motorizado.

Cabe destacar que este proyecto busca dar una visión general de la promoción al transporte activo en ciudades mexicanas como una primera aproximación y conocer los retos que permitan obtener un estatus general de estas políticas y cómo seguir avanzando.

  • Interés político
  • Monitoreo, evaluación y métodos de reporteo
  • Capacidad institucional y financiera
  • Planeación integral y coordinada
  • Involucramiento de la sociedad civil
  • Nivel de motorización
  • Movilidad Infantil
  • Fatalidades de peatones y ciclistas
  • Cantidad de infraestructura para movilidad activa
  • Intermodalidad

Siguientes pasos

“Estamos impulsando la movilidad activa porque la mayoría de las personas en ciudades alrededor del mundo utilizan estos medios (la caminata y la bicicleta, principalmente) como su principal modo de transporte para sus traslados cotidianos”, comentó Daniel Calderón en entrevista para la radio mexicana.

“Estamos mostrando las ventajas que tiene invertir en infraestructura (para impulsar el transporte no motorizado) y cómo asegurar las condiciones para que esta infraestructura puede ser segura”, agregó.

Con esto en mente, el equipo de WRI México se enfocará en el trabajo específico con dos ciudades del país, para generar y proyectar información importante que permita, a las autoridades, empujar las políticas públicas necesarias para que más gente se mueva de forma más sustentable y segura.