Transforming Transportation 2018: Para crear un futuro digital para todos, necesitamos transporte para todos

Los nuevos servicios de movilidad pueden encabezar el cambio hacia un transporte más verde, más seguro y más incluyente para todos (Foto: Banco Mundial/Flickr)

El progreso exponencial sobre cómo colectamos, procesamos y usamos los datos está cambiando fundamentalmente nuestras sociedades y economías; pero la nueva economía digital depende fuertemente de la infraestructura disponible. Empresas como Amazon o Alibaba no podrían existir sin formas eficientes de llevar sus productos a cualquier parte del mundo, sea por tierra o dron; el trabajo al que aplicaste vía Skype podría requerir que viajes a Londres o Dubái, donde esperarías poder moverte con facilidad.

De hecho, como columna vertebral de la globalización, la digitalización está aumentando la necesidad de mover bienes y personas por todo el mundo. Esta creciente presión sobre el transporte, a medida que las economías crecen, nos está llevando a tomar medidas ambientales y de seguridad insostenibles. Las necesidades del transporte se satisfacen, cada vez más, a costa de las futuras generaciones.

¿La revolución digital, que depende muchísimo de la eficiencia del transporte global y local, puede ayudarnos a repensar la movilidad? ¿Puede ser parte de soluciones en un espectro mucho más amplio que incluya temas como cambio climático, pobreza, salud, seguridad pública, empoderamiento femenino? La respuesta se antoja afirmativa. El transporte deberá ir más allá de ser un detonador de la economía digital y aprovecharla para su beneficio.

Actualmente, los sistemas de transporte predominantes están basados en inventos provenientes de la revolución industrial. Como lo demuestra esta investigación de WRI, las nuevas tecnologías digitales han comenzado a cambiar esto a partir de modelos comerciales completamente nuevos que irrumpen los mercados.

Ahora, en muchas ciudades es posible solicitar un taxi o un auto compartido con solo presionar un botón; la gente puede cambiar fácilmente de autobuses, a trenes, a tranvías, etc. Puedes encontrar bicicletas en cada esquina y desbloquearlas o asegurarlas desde tu teléfono; y en un futuro próximo, los vehículos autónomos se unirán al espectro de opciones; tal vez, incluso, entregando productos de puerta en puerta. En conjunto estos servicios, conocidos como la “nueva movilidad”, están transformando radicalmente la visión del transporte.

Pero esto no ocurre en todos lados. A pesar de que estas nuevas opciones de transporte son adoptadas por residentes y empresas en algunas ciudades, la rápida urbanización ha afectado a otras, especialmente en el sur global; por ejemplo, las tasas de urbanización más rápidas se encuentran en África y Asia, donde se espera que vivirán el 90% de los 2 mil 500 millones de nuevos habitantes urbanos para el año 2050.

El crecimiento no planificado y desconectado, no sólo está dejando fuera de la nueva economía digital a muchas ciudades, también está provocando el crecimiento de otros problemas. Los accidentes viales cobran 1.25 millones de vidas cada año y los números siguen creciendo en países en desarrollo, donde ocurren 9 de cada 10 muertes por hechos de tránsito.

Se estima que el sector transporte consume el 23% de toda la energía relacionada con las emisiones de gases de efecto invernadero y, probablemente, aumente al 33% para el 2050.

El número de muertes relacionadas a la mala calidad del aire se ha incrementado el 20% desde 1990, afectando a 4.2 millones de personas al año.

Los servicios de la Nueva Movilidad podrían ayudar a abordar estos retos, virando a soluciones de transporte más verdes, más seguras, más inclusivas y más eficientes para todos.

La movilidad compartida impulsada por tecnologías digitales podría aumentar las tasas de ocupación por vehículo, reduciendo las emisiones de carbono per cápita. Los sistemas asequibles y fáciles de usar de bicicleta compartida podrían ayudar en los viajes de “última milla” desde y hacia las estaciones de transporte masivo, aumentando las ventajas del transporte público.

Tanto en el transporte de pasajeros como en el de mercancías, las plataformas digitales están mejorando su eficiencia al proveer nuevas formas de igualar la oferta y la demanda. Estas nuevas plataformas para compartir y enviar camiones de carga de forma más eficiente, reducen de forma significativa los viajes vacíos, por ejemplo.

Los vehículos autónomos son cada vez más inteligentes y ligeros, prometiendo una movilidad más eficiente, con menos autos en las calles y una reducción importante en los accidentes de tránsito; además de reducir otros riesgos como la violencia vial y el acoso, una gran preocupación para muchas personas, especialmente las mujeres y otros grupos vulnerables. Los sistemas de alerta en móviles para reportar incidentes y educar a usuarios y proveedores de transporte son un ejemplo de nuevas soluciones a problemas antiguos.

Asimismo, los datos abiertos nos permiten comprender de mejor manera cuáles son las mejores opciones de transporte, evaluarlas y tomar decisiones informadas (o impulsar cambios necesarios). En Haití, por ejemplo, el Banco Mundial está usando gran cantidad de datos para entender los patrones de movilidad de la población y planear sistemas de transporte público más inclusivos e integrados que permitan reducir tiempos de viaje y costos, sobre todo, enfocados a la población de menores recursos.

En países donde los datos de transporte son escasos, este es un gran cambio que, potencialmente, permitirá aumentar el acceso a empleos y servicios esenciales.

Este progreso puede crear incontables oportunidades, pero la tecnología por sí sola no será suficiente; el mundo necesita políticas públicas ambiciosas que mantengan la demanda de transporte bajo control y creen incentivos correctos para que la gente y las empresas abracen la movilidad sustentable.

Sin una planificación cuidadosa, los vehículos autónomos podrían incrementar la congestión, la contaminación y el crecimiento urbano sin control; los sistemas de bicicletas compartidas “dockless” podrían convertirse en montañas de fierros abandonadas; y los servicios de taxi car-sharing basados en aplicaciones móviles podrían aumentar los costos del transporte público.

Debemos ayudar a los tomadores de decisión para adoptar estos nuevos servicios de movilidad con precaución para maximizar sus beneficios y evitar posibles problemas, además de encontrar más caminos para que estos beneficios impacten a las poblaciones más vulnerables.

Hay un enorme premio económico en hacer las cosas bien; de acuerdo con el recientemente publicado Global Mobility Report, usando datos de la Agencia Internacional de Energía, se encontró que, cuando se consideran los costos totales (incluyendo el uso de vehículos, combustible y gastos y pérdidas amplios) la movilidad más eficiente y sostenible puede ahorrar más de 70 billones de dólares para el 2050.

En los próximos años tendremos la oportunidad única de crear sistemas de transporte y ciudades que brinden vivienda, trabajo, servicios y todas las promesas que nos ofrece la economía digital, para todos. Para lograrlo, las soluciones digitales más inteligentes necesitarán ser un elemento central en cualquier estrategia de movilidad sostenible.

Planeando que para el 2050, el 70% de la población mundial vivirá en zonas urbanas, estas opciones no sólo plantean la construcción de mejores ciudades y transporte, sino de un mundo mejor.

 

Transforming Transportation es la conferencia anual coorganizada por el Banco Mundial y el Ross Center para ciudades Sostenibles de WRI, realizada en Washington DC. Este año, el tema central fue “Creando movilidad sostenible para todos en la era digital”.