Guía para modificar los hábitos de movilidad

El reto 22 días sin gasolina se llevó a cabo en cuatro universidades públicas de México.

A mediados del siglo pasado, el neurocirujano Maxwell Maltz comenzó a percibir que sus pacientes pasaban por un proceso de 21 días antes de habituarse a alguna modificación corporal o amputación. Estudios posteriores demostraron que el ser humano tarda alrededor de 22 días en adquirir un hábito, para bien o para mal.

En México, nuestros hábitos de movilidad están sumamente arraigados a nuestro contexto personal y social.

Ante este panorama, diversas organizaciones de la sociedad civil lanzaron el reto 22 días sin gasolina, para invitar a universitarios de cuatro casas de estudio en Ciudad de México (UNAM), Oaxaca (UABJO), Puebla (BUAP) y Chihuahua (UACh) a modificar sus hábitos de movilidad e ir a sus escuelas en bicicleta, patines o a pie.

Creemos que nuestra movilidad es parte del problema y que también puede ser parte de la solución.

Con este reto, se quiso demostrar que sí se pueden transformar nuestros hábitos de movilidad y, también, la infraestructura de nuestras calles y hacer ciudades más saludables, sostenibles y seguras.

El reto

Sabemos que la bicicleta no es la respuesta a todos los problemas de movilidad urbana en México, pero también queremos ciudades donde a quienes quieran utilizarla y poner su granito de arena en este cambio no se les atropelle la esperanza.

Las universidades que entraron al reto, se comprometieron a facilitar accesos, traslados internos y dotar de seguridad vial y personal a quienes quisieran sumarse; al mismo tiempo, se solicitó apoyo a diversas instancias gubernamentales para implementar ciclovías temporales que impulsaran trayectos seguros hasta los campus.

A través de la aplicación de seguimiento y recompensas, Biko, los participantes registraron sus trayectos y compitieron por lograr la mayor cantidad de kilómetros durante estos 22 días.

Esta es la primera vez que se organiza un ejercicio de este tipo en México y los testimonios muestran que, actualmente, hay gente que sí logró modificar sus hábitos de movilidad por una más económica, sana y sostenible. El reto 22 días sin gasolina demostró que la gente, en este caso los universitarios, están dispuestos a utilizar la bicicleta como forma de transporte diario. Le toca a las instituciones educativas y al gobierno impulsar estos cambios a través de infraestructura, seguridad y planeación centrada en las personas.

Estamos ansiosos por llevar el reto a otros lados para el siguiente año.