#LeySeguridadVialYA | ¿Por qué necesitamos una política de seguridad vial a nivel nacional?

Campaña realizada por la CONASET de Chile. (Foto: Conaset)

Actualmente, en la Cámara de Diputados se discute la iniciativa de Ley General de Seguridad Vial que busca poner un piso mínimo a nivel nacional que nos permita construir ciudades y carreteras más seguras a través de una Agencia Nacional de Seguridad Vial, reglas claras de infraestructura segura, gestión de licencias de conducir, entre otras.

Si bien los datos son importantes, también cada una de las historias que, con una Ley General de Seguridad Vial funcional, pudieron evitarse.

Durante los próximos días estaremos publicando algunas de estas historias tanto en el espacio de opinión de Animal Político, como en TheCityFix México.

¿Tienes una historia similar y crees que una ley general de seguridad vial pudo haberla evitado? Envíanosla a ari.santillan@wri.org

Todos conocemos a una persona que ha sufrido lesiones por un incidente vial; ya sea colisión, atropellamiento o, incluso, infraestructura en mal estado; solo en 2015, los hechos de tránsito fueron la cuarta causa de muerte a nivel nacional, sólo por debajo de las enfermedades cardiacas, diabetes y tumores.

Ese año (2015), en México se registraron 406 mil 508 hechos de tránsito –el 96% en zonas urbanas– en los que murieron 15 mil 856 personas, la mayoría (el 51%) peatones o ciclistas, de acuerdo con el perfil nacional del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (CONAPRA).

Los datos son, incluso, más escabrosos cuando los separamos por edades. Resulta que la primera causa de muerte en niños y jóvenes de entre 1 y 24 años y en adultos de 35 a 44 años en México son los incidentes de tránsito; En el caso de los jóvenes y adultos entre 25 y 34 años, la primera causa de muerte son las agresiones y la segunda… hechos viales.

Más allá de los datos

Cada una de esas 15 mil 856 personas que fallecieron en calles mexicanas durante 2015, tenían un nombre, una familia, gente que las esperaba, que las quería; fallecieron haciendo algo tan natural como trasladarse de un punto a otro, independientemente del modo de transporte.

A nivel mundial, existen innumerables ejemplos de buenas prácticas en las que el común denominador es una institución a nivel nacional que se encargue de velar por la seguridad vial en cada país con el principal objetivo de evitar y prevenir cualquier accidente de tránsito.

En Chile, por ejemplo, la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET) nació en 1993, primero como una comisión asesora de la presidencia y, actualmente es la principal encargada de “contribuir al desarrollo de una conducta ética de seguridad de tránsito y lograr que los factores de riesgo estén bajo control”.

Así, Chile comenzó a avanzar en la materia y para 1994, lograron la publicación de su Política Nacional de Seguridad de Tránsito; dos años después, en 1996, ya habían introducido programas para la detección de alcohol en conductores –en México este programa entró hasta el año 2003– y en el año 2000 aumentaron las exigencias de elementos de seguridad para vehículos motorizados.

Para 2012, reformaron los exámenes teóricos y prácticos para la obtención de licencias de conducir y continúan retomando buenas prácticas para lograr los objetivos que se plantearon en 2011, como parte del inicio del Decenio de Acción por la Seguridad Vial, el cual México también fue suscrito.

“Debemos aceptar la visión de que ningún ser humano debe morir en un hecho de tránsito”, declaró Claudia Morales, representante de la CONASET, durante el XIII Congreso Internacional de Ciudades y Transporte.

Cabe mencionar que, actualmente, en las zonas urbanas de Chile está prohibido ir a más de 50 kph y han logrado alianzas con la sociedad civil gracias a su política participativa. Además, CONASET está conformada por representantes de los ministerios de Interior, Educación, Justicia, Transportes y Telecomunicaciones, Salud, Obras Públicas, Vivienda y Urbanismo, Presidencia, Secretaría General de Gobierno y Carabineros (policía), otorgándole una visión integral sobre la seguridad vial que retoma los cinco pilares impulsados por la Organización Mundial de la Salud, a través del Decenio de Acción por la Seguridad Vial.

Otro caso interesante es el de la Agencia Nacional de Seguridad Vial de Argentina, surgida en 2008 por iniciativa presidencial; la cual, en su primer año, logró disminuir casi el 10% de las muertes en hechos de tránsito, tendencia que ha continuado con el paso de los años, logrando la tasa de fallecimientos por incidentes viales más baja de Latinoamérica con 12.6 muertes por cada 100 mil habitantes. En México, este índice es de 13.3 fallecidos en las calles por cada 100 mil habitantes.


Campaña de Seguridad Vial en Argentina por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (Foto: ANSV)

El caso argentino muestra cómo es posible financiar un ente tan grande e importante a través de diversos mecanismos de recaudación, tanto por parte de automovilistas como de los mismos municipios; además que, de acuerdo con Lucas Galak, coordinador de proyectos de movilidad sustentable y caminos escolares para Bs.As., una de las prioridades es intervenir los entornos escolares y generar conciencia en las nuevas generaciones sobre la importancia, no sólo de la seguridad vial sino también de reducir el uso del auto particular; pero sobre todo.

Asimismo, el funcionario resaltó la importancia de contar con información actualizada para crear correctas estrategias y prevenir que ciertos puntos, se vuelvan cruceros de la muerte. “Los datos salvan vidas”, declaró Galak durante el panel “Seguridad Vial: la prioridad pendiente” en el XIII Congreso Internacional de Ciudades y Transporte.

…Ahora o nunca

Actualmente, los legisladores mexicanos se encuentran discutiendo la iniciativa de Ley General de Seguridad Vial que pretende la creación de una Agencia Nacional que logre homologar estándares a nivel nacional y empezar ese camino que países como Chile o Argentina comenzaron a andar en 1993 y 2008, respectivamente.

Y es que, en México, el 32% de los hechos viales resultan con, al menos, una persona lesionada y ciudades como Guadalajara tienen índices de fallecimientos por hechos de tránsito equiparables con ciudades como Bangalore, India o Sao Paulo, Brasil.

Organizaciones civiles, activistas y promotores de movilidad activa y población en general interesada en reducir las muertes por hechos de tránsito en México se encuentran impulsando la aprobación de esta ley que, como se ha demostrado en diversos casos, es un paso en la dirección correcta para disminuir las muertes por incidentes viales, porque salir a la calle no debería significar un riesgo de muerte para nadie.