Avanza el primer Cable de Transporte Público en Bogotá, en servicio en 2018

Render del proyecto TransMiCable de Ciudad Bolívar, Bogota. (Imagen: Gobierno de Bogotá)

La llegada de las primeras cabinas y el avance notable de las obras indican que el Cable de Ciudad Bolívar, el primero en Bogotá para transporte público en zonas de bajos ingresos, estará en operación en el primer semestre de 2018. Los cables son una tecnología centenaria, pero con pocos años de aplicación como transporte público urbano. Varias ciudades siguen el ejemplo pionero de Medellín. El proyecto de la zona suroriental de Bogotá, tiene una historia de más de una década a cuestas. Los estudios se iniciaron en la administración de Samuel Moreno (2008-2011), el contrato se firmó en la administración de Gustavo Petro (2012-2014) y ahora (con Enrique Peñalosa como alcalde) está muy avanzado, con ajustes al diseño e incluso cambio de nombre: TransMiCable. El proyecto ha generado algunos debates de carácter político, principalmente por atribución. Eso no es lo importante; lo fundamental es el servicio a los usuarios, especialmente los de menores ingresos, que tendrán esta opción de movilidad el año próximo.  


Cables en distintas ciudades. (Fotos: Jorge Láscar (Medellín), John Skodak (Rio), Wilfredorrh (Caracas) y Juan Carlos Pachón (Manizales)/Flickr)

Los cables como transporte público urbano

Los cables o teleféricos tienen una larga historia. Los primeros cables para mover personas son de Gibraltar, anterior a 1893; Hong Kong en 1893; y San Sebastián, España, en 1907. Wikipedia lista 177 sistemas de cable (sin contar muchos cables de sitios de esquí, principalmente en Europa y Estados Unidos). La mayoría de los cables son turísticos. Su aplicación a transporte público urbano es más bien reciente con la implantación de los cables de: Medellín en 2004, Manizales en 2009, Caracas en 2010, Rio de Janeiro en 2011, La Paz en 2014, Cali en 2015 y Ecatepec (Estado México) en 2016. Existen también aplicaciones de transporte público en Londres (Emirates Air Line, 2012); Constantine, Argelia (2008), así como proyectos en Bochum, Alemania; Alger, Argelia; Estambul, Turquía; y Haifa, Israel.  

Los cables para transporte público son especialmente útiles en zonas escarpadas con desarrollo informal, donde es difícil adecuar vías. Por esto se destacan como instrumento para reducir la desigualdad y luchar contra la pobreza extrema. Su capacidad es limitada: las aplicaciones más grandes llevan hasta 3 mil pasajeros por hora por dirección, aunque los proveedores indican posibilidades de llegar a 5 mil. Por ello es común que se usen como elementos de integración a sistemas de transporte de mayor capacidad (como el Metro de Medellín, la Supervía-Tren de Cercanías de Rio de Janeiro o las troncales del sistema de buses Mio en Cali). El costo de los sistemas es del orden de 20-25 millones de dólares por kilómetro. La mayoría de las aplicaciones son de corta distancia: 3 a 5 kilómetros. El sistema más extenso es Mi Teleférico de La Paz-El Alto, Bolivia, con cerca de 15 kilómetros en cuatro líneas. El gobierno boliviano espera ampliarlo con siete líneas adicionales, para una longitud total de 35 kilómetros.

El cable de Ciudad Bolívar

El proyecto de cable de Ciudad Bolívar, actualmente en construcción, es resultado de un proceso de más de 10 años. Escuché la idea por primera vez en 1995. Comenzó a tomar forma seria a mediados de la década pasada como alimentación del sistema de transporte masivo TransMilenio en zonas montañosas de Ciudad Bolívar (sur oriente) y San Cristóbal (sur occidente), y en el Municipio de Soacha (Altos de Cazucá) una zona conurbada al sur oriente de la ciudad. Los estudios se iniciaron en 2008. El proyecto de conexión de la zona montañosa de Ciudad Bolívar con la Estación Tunal de TransMilenio fue anunciado a finales de enero de 2009 con una inversión de $120 mil millones de pesos colombianos (40 millones de dólares). El estudio de factibilidad se realizó entre 2012 y 2014. La licitación se hizo durante la administración de Gustavo Petro. El costo estimado era de $164 mil 400 millones de pesos colomibanos (USD $55 millones) y se esperaba que estuviera en operación en 2016.  

El acta de inicio del proyecto se firmó en diciembre de 2015; contemplaba una fase de ajustes de diseño de cinco meses y construcción de 18 meses.

El ajuste de diseño del proyecto se aprobó en julio de 2016 con un costo ajustado de 59 millones de dólares, incluyendo la adecuación de espacios públicos para facilitar el acceso a las estaciones de los barrios Juan Pablo II, Mirador y El Paraíso. El proyecto final tiene una extensión de 3.2 km y espera mover hasta 3,600 pasajeros por hora por dirección a una velocidad de 20 km/h (recorrido menor a 14 minutos).

Las obras se iniciaron en septiembre de 2016. El proyecto recibió el nombre de TransMiCable, como parte del sistema integrado de transporte masivo de la ciudad. En junio de 2017 llegaron las primeras cabinas. Se espera que inicie operaciones durante el primer semestre de 2018. Será una gran mejora en accesibilidad para los habitantes de la localidad Ciudad Bolívar, con una demanda estimada de 40 mil pasajeros diarios.


Cables en distintas ciudades. (Fotos: David Almeida (La Paz), Presidencia de la República (Ecatepec), Melissa Delzio (Cali) y alh1 (Londres)/Flickr) 

Conclusión

Cada administración tiene la responsabilidad de avanzar, modificar e incluso cancelar proyectos en marcha en el marco de su mandato. Pero también existen dinámicas que llevan a modificaciones y son decisiones del resorte del mandatario de turno. El caso del cable de Ciudad Bolívar es positivo: un proyecto con un largo periodo de gestación, con las dificultades propias de la gestión pública, que sigue su marcha. El proyecto ha sido revisado y mejorado en el proceso. La ciudad gana, especialmente esta comunidad de bajos ingresos. Eso es más importante que el afán de reconocimiento de cada mandatario.

 

Este artículo se publicó inicialmente en La Silla Llena, Red Cachaca, el 3 de Julio de 2017