#Gobernanza | El gobierno abierto avanza

Open Data Day, evento de gobernanza y datos abiertos. (Foto: Sebastian Sikora/Flickr)

“El gobierno sigue siendo necesario pero su papel directivo se ha modificado, desempeñándose como convocante, facilitador, animador y coordinador de las iniciativas públicas, pero ya no en el epicentro de la conducción de la sociedad”, aseguró Luis F. Aguilar, experto en gobernanza. Esta frase es el reflejo de una nueva forma de entender y de repensar los modos de relacionarse entre autoridades y ciudadanos, de una nueva forma de gobernar.

En esta búsqueda se ubica la noción de “gobierno abierto”, la cual pretende la apertura de un diálogo constante entre autoridades y sociedad para mejorar los procesos de gestión y políticas públicas incidiendo en la capacidad de armonizar la vida urbana.

Estas ideas no han estado ausentes en las discusiones internacionales y, por ejemplo, en Hábitat III fue uno de los temas abordados en diversos paneles. Aunque posiblemente no todos mencionaron explícitamente el concepto de “gobierno abierto”, sí se detallaron los principios que lo engloban como colaboración, gobiernos cercanos a la gente, empoderamiento ciudadano, transparencia, rendición de cuentas, participación ciudadana, datos abiertos, tecnología e innovación.

¿Qué es un gobierno abierto?

El concepto de “gobierno abierto” busca reformar las actuales formas de percibir y vivir las ciudades, mediante el consenso y establecimiento de compromisos adquiridos entre autoridades y ciudadanos, así como del acceso a la información y conocimiento de todo lo que esto concierne, con un alto uso de la tecnología. Es, en otras palabras, un instrumento que implementa nuevas formas y procesos del gobernar.

La idea es crear un nuevo nivel de conversación y mejorar la calidad de debate, la relación y la comunicación entre ciudadanos y gobierno.

Se trata de mostrar qué está pasando en la ciudad y cómo se está resolviendo, cuáles son los costos y cuáles los avances y las innovaciones para el uso y aprovechamiento de dicha información. Así como comprender, mediante el aporte de las personas, cuáles son las problemáticas urbanas más apremiantes y cuáles sus propuestas de solución. Lo anterior permite saber qué tan satisfecha está la población respecto a lo que sucede en su entorno y sobre la labor de sus autoridades.

Desde hace 20 años se han discutido las formas para lograr mayor acceso a la información y más participación, así como la forma en la que esta incidencia puede repercutir en el bienestar de la sociedad; sin embargo, es importante mencionar que los resultados aún están siendo analizados, por lo que sería aventurado lanzar conclusiones; sobre todo porque fue hasta hace poco que se comenzó a hablar del concepto “gobierno abierto”, tema que ha comenzado a desarrollar WRI México.

Comunicación de ida y vuelta

La capacidad del gobierno ha aumentado porque ha crecido su capacidad de preguntar a la ciudadanía sobre la forma de gobernar. El interés de los gobiernos por conocer las problemáticas exige abrir los datos y transparentar lo que ha sucedido en las actuales y anteriores administraciones, ya que no solo es una necesidad mostrar, dar certeza y compartir las políticas, presupuestos y formas de hacer gobierno; desde el enfoque de gobierno abierto es una obligación.

Es decir, el gobierno abierto no sólo se trata de procesos de transparencia, rendición de cuentas, uso e innovación de las tecnologías y participación ciudadana, sino de transformar la manera de administrar una ciudad e implementar nuevas formas de participación para mejorar la relación entre gobierno y ciudadanos. También implica abrir el poder, las capacidades y los recursos.


Ciudad Futura es un ejemplo de apertura de datos en la Ciudad de México. (Foto: La Jornada)

Compartir la información permite que las ideas se discutan. Y al ordenar y enriquecer la información transformamos, generamos valor y damos poder. Para ello, la gente puede usar un blog, bajar información sobre diferentes temas disponibles con datos abiertos, hacer denuncias públicas, usar las redes sociales como espacio para registrar, incluso georreferenciar, asuntos de atención pública a través de dispositivos móviles (como celulares), conocer qué se está haciendo respecto a una problemática particular, entre otras.

Para continuar con este impulso, la agenda pública debe ser incluyente, los gobiernos no sólo deben promover proyectos de alto impacto, también conviene desarrollarlos junto con la gente.

Es así que cuando hablamos de gobierno abierto, hablamos de un proceso de cambio, un proceso paulatino donde cada vez más y más gente participe, donde el vínculo entre gobierno y ciudadanos se fortalezca mediante la definición de agendas, cocreación, corresponsabilidad, participación y colaboración. El gobierno abierto permite poner en práctica aquellos procesos donde se involucre el trabajo y los aportes de varias personas en conjunto y se logren consensos sobre el camino común, lo cual impulsa este paradigma de gestión pública.