El imparable crecimiento del ciclismo urbano en Latinoamérica

El camino rumbo a ciudades que acepten a la bicicleta como un modo de transporte en las grandes ciudades no ha sido fácil para los activistas latinoamericanos; en el panel "Bici: equidad e inclusión", activistas de México, Colombia y Chile compartieron sus experiencias en el posicionamiento de la bicicleta como un modo de transporte que, además, es eficiente, limpio, saludable y poco invasivo.

Así, Kennia Aguirre mostró a los asistentes que, pese al gran avance en el tema, el presupuesto federal para movilidad no otorga ni 1% para infraestructura ciclista, aún hoy en día.

Aguirre mostró una serie de datos duros en los que demostró que a mayor infraestructura ciclista, mayor número de usuarios; ofreciendo una solución "sencilla": construir más espacios para el uso de la bicicleta en las ciudades.

Sin embargo, Claudia Arellano de la Universidad de Chile, contó la experiencia del cambio de paradigma en Santiago, capital del sureño país. Arellano explicó a los asistentes que, pese a haber un gran número de ciclistas en esta ciudad (38.5% de los viajes se realizan a pie o en bici), no existían políticas públicas claras para empoderar y respetar a los ciclistas en las vías, generando un ambiente hostil para quienes rodaban por las ciudades, ya que no había reglas claras sobre el uso de la vía y la infraestructura para ciclistas estaba mal trazada y mal construida (ciclovías sobre banquetas, rodeando mobiliario público, entre otras).

Arellano profundizó en la labor de la sociedad civil organizada para que los políticos chilenos tomaran en serio a la bicicleta; con la unión de diversos grupos ciclistas (algunos con décadas de trabajo), el gobierno chileno fue cediendo ante la presión; los logros hoy son tangibles en Santiago: ciclopistas bien hechas, trazos continuos y útiles, y concientización de otros usuarios de las vías sobre el respeto mutuo al compartir espacio público.

Camilo Cardona contó la experiencia de Santiago de Cali, Colombia, a través de una visión más científica mediante métodos y fórmulas que le permitieron comprobar qué tan equitativa es la accesibilidad en esta ciudad colombiana.

Así, Cardona demostró que, mientras los que menos acceso a la equidad tienen son los grupos indígenas -segregados al occidente de la ciudad, principalmente-, el sector más equitativo resultó ser el de las personas que cuentan con un vehículo particular; esto, pese a los más de 300 km de vías ciclistas que se podrían construir en la ciudad.

Cabe mencionar que, en el caso de México, las ciudades con la mejor infraestructura ciclista son: León, Ciudad de México y Guadalajara -en este orden-; aunque aún se encuentran muy lejos de niveles aceptables.