Una nueva opción financiera verde llega a México

Base de autobuses a energía eólica en West Ham, Londres. (Foto: Sludge G/Flickr)

Los Bonos Verdes, que representan una oportunidad de inversión para enfrentar el cambio climático, llegaron a la Bolsa Mexicana de Valores el pasado 15 de marzo, un mercado que, hasta 2015 representaba más de 90 mil millones de dólares a nivel mundial. El inicio de este instrumento para promover la sustentabilidad se da a raíz de los compromisos firmados por México para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Para qué sirven los Bonos Verdes?

El mercado de Bonos Verdes facilita el flujo de capital hacia el desarrollo resiliente y bajo en carbono. Son idénticos a otros bonos existentes, sin embargo, su característica clave es que los recursos sólo pueden destinarse para financiar proyectos con beneficios ambientales de los siguientes siete sectores:

  1. Energías renovables
  2. Construcciones sustentables
  3. Eficiencia energética
  4. Transporte limpio
  5. Agua/adaptación
  6. Manejo de residuos/captación de metano
  7. Agricultura/Bioenergía/Forestación/Abastecimiento de alimentos

Los bonos verdes son un instrumento ideal para que las inversiones bajas en carbono y resilientes al cambio climático tengan acceso a capital de bajo costo, en un contexto con altas tasas de interés en mercados emergentes y donde el costo del capital tiene un significativo impacto en la viabilidad de estos proyectos.

En general, los proyectos de infraestructura baja en carbono suelen tener mayores requerimientos de capital en fases iniciales, en comparación con proyectos similares altos en carbono. Sin embargo, sus gastos operativos son bajos y estables a mediano plazo. Por ejemplo, un proyecto de energía renovable no requiere insumos de combustible durante su vida útil y los costos operativos no están vinculados a recursos caracterizados por la volatilidad de su precio.

¿Quiénes pueden emitir Bonos Verdes?

Los bonos verdes pueden ser emitidos por municipios, empresas, bancos multilaterales, de desarrollo y ciudades. Y aunque son un mercado relativamente nuevo, los cinco principales avances de política pública en materia de Bonos Verdes durante 2016 fueron:

  1. En 2016 entró en vigor el Acuerdo de París, que exige a los gobiernos diseñar y efectuar planes de implementación para alcanzar los Compromisos Nacionales Determinados (NDC, por sus siglas en inglés). Los bonos verdes se perciben como una herramienta clave para lograr los NDC.
  2. Establecimiento de programas para Bonos Verdes soberanos. En 2016, Polonia se convirtió en el primer gobierno nacional en emitir un Bono Verde soberano, un mes después siguió Francia como parte de su estrategia climática. Son un importante complemento a otros tipos de emisiones públicas, en particular de las provenientes de bancas de desarrollo y municipios.
  3. Aumenta la acción a nivel local. En un creciente número de países se ha involucrado al sector público para fomentar los mercados locales de Bonos Verdes. Entre las acciones clave están: publicación de lineamientos oficiales y emitir e invertir en los mismos.
  4. Desarrollo de herramientas innovadoras para Bonos Verdes. Dada la gran urgencia y escala del cambio climático es necesario contemplar las herramientas disponibles para crecer el mercado, incluyendo las opciones más innovadoras.

Bonos Verdes en el mundo

En China, el Banco Central se ha convertido en el principal promotor de la transición hacia finanzas verdes, promoviendo tasas preferenciales para inversiones en proyectos sustentables. También la Autoridad de Mercado de Deuda y Capital de Kenia ha propuesto una serie de incentivos fiscales para promover Bonos Verdes y las agencias de Estados Unidos Cooperación para Inversiones Privadas en el Extranjero y USAID han generado herramientas de mejora crediticia para Bonos Verdes.

Asimismo, Brasil ha anunciado un fondo de capital semilla para Bonos Verdes a través de la CFI y BNDES, mientras que la Federación Bancaria Francesa ha propuesto la implementación de ‘ponderaciones de riesgo’ preferenciales para inversiones verdes a través de un ‘factor de apoyo verde’.

Por último, grandes grupos internacionales como el G20 a través de su grupo de estudio sobre Finanzas Verdes; la Unidad para la Divulgación Financiera relacionada al Cambio Climático del Consejo de Estabilidad Financiera (FBS) y el Grupo de Expertos de Alto Nivel en Finanzas Sustentables de la Comisión Europea han incrementado los canales de colaboración para finanzas y bonos verdes. Estas acciones han logrado priorizar el tema en la agenda global, por lo que veremos un crecimiento en este sector financiero.

En el caso de México aún hay que afinar algunos detalles para que los Bonos Verdes sean más llamativos y evitar que las condiciones del mercado desalienten a las empresas que quieran apostar por ellos y terminen por preferir un crédito tradicional con mejores condiciones que las ofrecidas por los Bonos Verdes nacionales.