Agua: el reto en las ciudades ante el cambio climático

El Río Cheonggyecheon después de su recuperación. (Foto: Carlos Felipe Pardo/Flickr)

Actualmente, alrededor del 80% del agua residual producto de las actividades en las ciudades (vivienda, industria y agricultura) regresa al ecosistema sin ser tratada o reutilizada, contaminando el medio ambiente; además, se estima que para el año 2030 la demanda de agua aumentará en un 50%, debido al crecimiento poblacional y su concentración en las ciudades en el mundo.

En un escenario de globalización y desarrollo, cambio climático y crecimiento urbano; la vida en las ciudades se está redefiniendo por medio de estrategias de gestión y reúso del agua para reducir su consumo, así como por medio de la adopción de medidas de resiliencia ante situaciones de riesgo causadas por el recurso hídrico.

Tratamiento de agua: estrategias de reducción y reúso

Para reducir el consumo de agua proveniente de fuentes subterráneas y superficiales se puede recurrir a sistemas de tratamiento que permitan reutilizarla en actividades industriales, sanitarias, de riego, para enfriamiento o calefacción y para apagar incendios, entre otros usos. Por ejemplo, el aeropuerto Schiphol, localizado en Ámsterdam, es uno de los cuatro más grandes en Europa y su demanda de agua es equivalente a la de una ciudad con 45 mil habitantes; sin embargo, cuentan con un sistema de recolección y almacenamiento de agua de lluvia, así como una planta purificadora y de tratamiento de aguas residuales provenientes de actividades diarias del aeropuerto, aviones y pasajeros.

En Kalundborg, Dinamarca, se han producido ahorros cercanos a los 4 millones de metros cúbicos al año en el uso de agua subterránea y superficial, gracias al tratamiento y reutilización en actividades industriales.

La escasez en ciertas regiones del mundo ha dado paso a la innovación en sistemas de purificación de agua, por ejemplo, la tecnología de desalinización ha permitido en Sudáfrica la recuperación de agua en procesos de minería, convirtiéndola en agua potable para consumo local, tratando el agua residual antes de ser desalojada al ecosistema y separando el yeso de la misma, utilizándolo como material de construcción.

Estrategias de resiliencia ante eventos climáticos

La resiliencia se define como “la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad potencialmente expuesta a un peligro para resistir, asimilar, adaptarse y recuperarse de sus efectos en un corto plazo y de manera eficiente, a través de la preservación y restauración de sus estructuras básicas y funcionales para lograr una mejor protección futura y mejorar las medidas de reducción de riesgos” y es una de las nuevas materias en la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de México.


Planta de recuperación de agua de lluvia. (Foto: Nestlé/Flickr)

A nivel mundial, se ha reconocido la necesidad de las ciudades de adaptarse, resistir y manejar situaciones de vulnerabilidad ante riesgos naturales debido al aumento en el número de inundaciones y sus afectaciones en la infraestructura, edificaciones y en la población de los centros urbanos, donde, además, se concentra la mayor cantidad de gente y actividades económicas. El cambio climático traerá precipitaciones con mayor frecuencia en muchas zonas por lo que es necesario y urgente crear estrategias de mitigación y adaptación.

Barcelona, Hamburgo, Beijing, Boston y Seúl, entre otras ciudades, son ejemplos de urbes donde las condiciones geográficas e hidrológicas no han limitado el desarrollo, sino que han permitido adaptar la vida urbana y sus actividades a su entorno natural. La planeación, innovación, el diseño, ingeniería y tecnología, permiten integrar las funciones sociales, económicas y ecológicas.

Los diversos usos y actividades en las ciudades no requieren ser desplazados, se deben adaptar a la naturaleza del sitio para que coexistan. El espacio público, calles con canales, parques para pesca, jardines de lluvia, muelles, entre otros, son ejemplos de cómo se pueden integrar y adaptar diversas funciones a las corrientes naturales de agua.

En Seúl, el río Cheonggyecheon era un canal circundado por sistemas viales que se ha convertido en un espacio de integración social para la ciudad, incluyendo plazas, áreas cívicas y de recreo; al tiempo que ha impactado en la transformación de la imagen urbana en el entorno inmediato. Para mantener un flujo constante de agua se desaloja en él agua pluvial proveniente de los ductos subterráneos y el agua tratada de una planta cercana. Este flujo promueve la permanencia de aves y peces en la zona.

La necesidad de cambio

El reporte de riesgos globales 2016 elaborado por el World Economic Forum, pronostica el impacto y probabilidad de eventos que representan riesgo en temas ambientales, geopolíticos, sociales, económicos y tecnológicos. Datos del reporte clasifican como riesgo de mayor impacto el fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático. Con base en la tendencia de uso actual, se pronostica que la demanda mundial de agua excederá su capacidad de suministro en un 50% para el 2030.

De no atenderse y promover un uso responsable del agua ahora, se tendrá una gran afectación en el medio ambiente, la salud humana y en la economía: eventos como escasez de alimentos, pérdida y redistribución de agua dulce que ocasionaría desplazamiento de grandes masas de gente, así como riesgos de inundación, sequías y eventos climatológicos.

La colaboración entre los diferentes actores y sus funciones en las ciudades son determinantes hacia la transformación de los centros urbanos y la creación de nuevas ciudades pensadas para las personas y resilientes a su ecosistema. Este panorama presenta para México la oportunidad de renovación en sistemas existentes hacia la accesibilidad y uso eficiente de este recurso, así como la necesidad de adaptación a las condiciones naturales de las zonas donde se han desarrollado y crecerán nuevas ciudades. El crecimiento económico de las ciudades, sobre todo las que concentran mayor actividad industrial y agraria, debe darse proporcionalmente a las soluciones en infraestructura de servicios, equipamiento y vivienda, por lo que estas zonas deben a la vez promover la adaptación e innovación en el uso del agua.

 

*Este texto es responsabilidad exclusiva del autor y no representa, necesariamente, la opinión de TheCityFix o WRI México.