A 18 años, ¿qué ha sucedido con el Día sin Carro en Bogotá?

Darío Hidalgo e integrantes de WRI Brasil en Bogotá (Foto: Mariana Gil/EMBARQ Brasil)

El pasado 2 de febrero, Bogotá, Colombia celebró por 18ª vez el Día sin Carro, en el que se prohíbe la circulación de todos los automóviles desde las 5:00 hasta las 19:30 horas en toda la ciudad. Este año, dejaron de circular 1 millón 600 mil autos. Desde 2015 la restricción del Día sin Carro también se aplica a más de 500 mil motos que circulan en la ciudad.

Para facilitar el uso de modos distintos, la Secretaría de Movilidad bogotana habilitó 86 km de vías para bicicletas y reforzó la operación del sistema BRT TransMilenio y del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Para este día, TransMilenio operó con 2 mil 292 buses y el SITP laboró con cerca de 6 mil vehículos (la totalidad de las flotas). Durante este 2 de febrero, autoridades locales estimaron que más de un millón de personas utilizaron la bicicleta como modo de transporte, un aumento del 106% frente a un día normal.

Logros y áreas de oportunidad

Para el 82% de los bogotanos, para quienes los días del año son sin carro y sin moto, la situación simplemente mejora: hay menos congestión en las vías por lo cual los buses y taxis transitan más rápido y se habilitan alrededor de 100 km de carriles temporales para bicicletas, que se suman a los 400 km de carriles de bicicleta permanente que tiene la ciudad.

La experiencia demuestra que una gran ciudad puede funcionar sin carros y sin motos. Se realiza en día laboral y las personas siguen llegando, como todos los días, a sus destinos. La idea es demostrativa y pedagógica: es probar cómo es la movilidad sin autos particulares. En lo positivo, se observan reducciones en incidentes de tránsito y contaminantes del aire y aumento en los recorridos en bicicleta. El Día sin Carro y sin Moto es de alguna forma una celebración de la bicicleta, replicando entre semana la ciclovía dominical, una tradición de domingos y festivos que ya cumple 44 años.

En lo negativo, durante la jornada del pasado 2 de febrero, el transporte público demostró que no tiene aún la capacidad de atender los viajes en hora pico de forma adecuada. Se presentó muy alta ocupación del Sistema Transmilenio y algunos usuarios se quejaron de demoras adicionales frente a un día normal. Como todos los años, el comercio indicó que las ventas cayeron (muchas simplemente se desplazan de día). Algunas personas también reportan comportamientos agresivos de algunos usuarios de bicicleta, que tratan de ir a gran velocidad y no respetan normas básicas de circulación (pares, semáforos en rojo, prioridad a los peatones).

Lo más importante de la jornada es que nos puso a discutir, nuevamente, qué modelo de ciudad es más sostenible, si la ciudad orientada a los carros o la ciudad orientada a las personas que viajan a pie, en bicicleta y en transporte público.

Tiempo de una nueva consulta

En octubre del año 2000, se realizó una consulta popular para conocer la opinión de los bogotanos con respecto a dos cuestiones: 1) saber si se debía repetir el Día sin Carro cada primer jueves de febrero y 2) si se debía prohibir la circulación de vehículos particulares durante 6 horas al día a partir del primer día de 2015. Ambas preguntas tuvieron mayoría positiva, sin embargo, la segunda se quedó a sólo 175 mil votos del mínimo requerido. El Día sin Carro logró convertirse en mandato popular y, desde el año 2000, se realiza religiosamente. La prohibición total de autos para el 2015 se quedó como una propuesta ambiciosa del Alcalde Enrique Peñalosa. 

Ahora Peñalosa, en su segundo mandato, vuelve a impulsar su propuesta, cambiando la prohibición total por una restricción de hora y media en la mañana y hora y media en la tarde. La idea generó, naturalmente, debates. Algunos la tildaron de “utópica”, otros que merecía ser estudiada. Consultas realizadas a través de redes sociales por medios de comunicación, muestran que no existe un gran rechazo a la medida. Para generar legitimidad, la administración puede considerar una nueva consulta ciudadana, tal como se realizó en 2000.