Hacia la movilidad urbana sustentable: El Caso CDMX

Tráfico y contaminación en Beijing, China. (Foto: Safia Osman/Flickr)

El compromiso de mejorar la calidad del aire en las ciudades fue determinante para que la Ciudad de México firmara la declaratoria con la que la Cumbre de Alcaldes C40 busca eliminar el uso de vehículos con combustible diésel para el año 2025.

Al año ocurren en el mundo 7 millones de muertes relacionadas a la contaminación del aire, la mayoría de éstas en ciudades, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. En la Ciudad de México, el 61% del Dióxido de Carbono ─principal gas de efecto invernadero─ es emitido por el transporte. Eliminar el uso de vehículos con diésel traerá grandes beneficios para los habitantes de la Ciudad de México, ya que este combustible fósil aporta emisiones contaminantes con impacto en la calidad del aire y por consecuencia en el deterioro ambiental y la salud de los habitantes.

La disminución del uso del automóvil particular es otra gran meta a considerar, ya que la gasolina es el combustible de mayor demanda de consumo directo de petrolíferos en la Zona Metropolitana del Valle de México, representando más del 40% del total. Datos del inventario de emisiones de Ciudad de México 2014 estiman más de 21 millones de habitantes en la Zona Metropolitana del Valle de México, más de 5.3 millones de vehículos particulares y un promedio de 250 autos por cada 1,000 habitantes.

Avances en movilidad sustentable

Hoy en día son muchos los esfuerzos que realizan centros urbanos ya consolidados para disminuir el uso del automóvil y la contaminación del aire, estas ciudades afrontan los retos de reestructuración como oportunidad hacia una movilidad colectiva y sustentable. Oslo, capital de Noruega, estableció el compromiso de eliminar el uso del automóvil del centro de la ciudad para el año 2019, apostando a la inversión en infraestructura de transporte público y red para bicicletas, estaciones de carga para autos eléctricos, etc.; París ha optado por la infraestructura para bicicleta y el día sin autos, logrando considerables mejoras en convivencia social y disminución de contaminación. Actualmente la Ciudad de México posee programas e infraestructura destacables en movilidad colectiva, como son el sistema ECOBICI, inaugurado en 2010, ─el primer proyecto de infraestructura para movilidad no motorizada en el país─, el sistema Metro, Metrobús y Mexibus (sistemas BRT), trolebús y tren ligero (transporte eléctrico), transporte colectivo concesionado, etc.

Adicional al uso del automóvil; el crecimiento actual de las ciudades en el país, los sistemas viales existentes, las distancias y eficiencia de traslado entre los lugares donde la gente vive, trabaja o conlleva sus actividades diarias, son los principales retos y factores determinantes en el impacto de emisiones, tiempo de traslado y uso del automóvil.

Camino a seguir

Las metas establecidas, programas vigentes en movilidad urbana, así como la publicación de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (LGAHOTDU) y sus respectivas estrategias e iniciativas en actualización de planes y programas de Desarrollo Urbano estatales y municipales en los próximos dos años (Artículo Transitorio 5°, LGAHOTDU), proveen el escenario ideal para materializar en México la transición hacia una vida urbana sustentable la cual tiene como vertientes principales la planificación urbana integral diseñada con base en el usuario y no en el medio de transporte y el automóvil; y la reestructuración de los centros urbanos ya consolidados.

Adicional a las estrategias hacia una movilidad colectiva se requiere de una planeación integral de los elementos urbanos: visión conjunta, mixta y dosificación con base en las necesidades de la población respecto a vivienda y centros de trabajo, equipamientos y servicios de salud, educación, comunicaciones y transporte, comercio y abasto, servicios urbanos, etc. Así como la colaboración de la triple hélice: gobierno, academia y el sector privado para la investigación científica, innovación, normativa, programas y propuesta de soluciones ambientalmente responsables. En específico para la meta a 2025 se requerirán obras e inversión hacia la movilidad sustentable y la participación de la industria automotriz en específico para la transición hacia vehículos operados por otras fuentes de energía.