Hacer ciudades más seguras es también hacer ciudades más incluyentes

El entorno urbano, muchas veces es agresivo hacia las personas con alguna discapacidad. (Foto: Michael Stillwell/Flickr)

Un día, con integrantes de la Liga Peatonal, recorrimos alrededor de 2 kilómetros en silla de ruedas, cerca de una zona de alta plusvalía que concentra grandes plazas comerciales y zonas de oficinas como Palmas y Polanco en la Ciudad de México. La idea era demostrar lo difícil que es la ciudad —aunque esté en una zona de mucho movimiento— para las personas con discapacidad.

Se estima que en México hay cerca de 23 millones personas con alguna clase de discapacidad o limitación física, lo que representa alrededor del 20% de la población y la cual parece no existir a la hora de generar políticas públicas de desarrollo urbano y movilidad. Debido a esta realidad a nivel mundial, desde 1992, el 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Si bien, la caminata con la Liga Peatonal iba enfocada en ver los retos de seguridad vial para una persona en silla de ruedas, quienes la utilizamos también nos dimos cuenta que esto va más allá: estrés, desesperación, frustración, miedo, entre otros sentimientos afloraron pese a que, en caso de riesgo (por ejemplo, que un automovilista no nos ceda el paso) cualquiera de los que íbamos podemos levantarnos y correr. ¿Qué tipo de ciudad es una donde las personas con discapacidad simplemente no pueden realizar actividades como pasear por la alta posibilidad de quedar varados entre banquetas sin rampas, puentes “peatonales” y altas velocidades de vehículos motorizados?

Este año, WRI México publicó la guía “Ciudades más Seguras mediante el Diseño” en español, en la que, podemos ver cómo una ciudad a escala humana y sustentable es, también, una urbe donde las personas con discapacidad no son relegadas; en palabras de Andrew Steer, Presidente de WRI:

“Las ciudades más seguras mediante el diseño salvan vidas y ayudan a crear un ambiente urbano en el que todos pueden prosperar”.

¿Cómo podemos hacer ciudades incluyentes?

La guía durante un centenar de páginas explica conceptos como seguridad vial, diseño urbano, tránsito calmado, accesibilidad e infraestructura, además, ofrece ejemplos de buenas prácticas en distintas ciudades y muestra ejemplos de soluciones ya implementadas.

“Muchas ciudades del mundo pueden convertirse en lugares más seguros y sanos si se cambia el diseño de sus calles y barrios.

Los lugares donde se han diseñado vías para facilitar, principal o exclusivamente, el tránsito de vehículos motorizados particulares, pueden transformarse en lugares significativamente más seguros para todos los usuarios (…) es necesario rediseñar las vías con el fin de atender de manera eficaz las necesidades (todos los usuarios del espacio público)”, menciona esta guía.

Es importante mencionar que las personas con discapacidad deben tener garantizados los derechos básicos que cualquier ser humano tiene y que, actualmente en México, se cree que las personas con discapacidad sólo pueden retomar un poco de su vida a través de un automóvil particular, sin embargo, esta no es una solución por distintos factores como el económico. Así, por ejemplo, la Ciudad de México ha enfocado parte de sus inversiones en hacer que la red BRT Metrobús cumpla con normas de accesibilidad (rampas, guías podotáctiles, señales luminosas y auditivas, capacitación a operadores, entre otras).

El “hilo negro” ya se descubrió

No hay que hacer sesudos análisis para encontrar la manera de hacer ciudades incluyentes y disfrutables por todos, sin importar su condición física; intentar descubrir el “hilo negro” es ocioso, puesto que ya “se descubrió”: hacer ciudades más seguras desde el diseño, incluyentes y accesibles para todos.

En la Guía Ciudades más Seguras Mediante su Diseño, muestran seis principios para lograr urbes a escala humana:

  • Reducir la necesidad de desplazarse en automóvil y fomentar velocidades más seguras (bajas).
  • Generar zonas de tránsito calmado con cruces seguros.
  • Garantizar condiciones más seguras para todos los usuarios.
  • Crear infraestructura que fomente el uso de modos de transporte no motorizados.
  • Suministrar espacios públicos de calidad.
  • Accesibilidad al transporte público masivo.

Asimismo, se ha demostrado que las personas con discapacidad y los adultos mayores representan hasta el 45% de las muertes de peatones y hasta el 70% de las muertes de ciclistas (Oxley et al. 2004); ¿cómo evitamos que, no sólo las personas con discapacidad, sino todos los habitantes de las ciudades fallezcan o terminen lesionados?

Cambios básicos para ciudades accesibles

La guía de Ciudades Más Seguras mediante el Diseño menciona algunas modificaciones que deben hacer las urbes para hacerlas incluyentes, por ejemplo:

  • Aceras más seguras:
    “Las aceras deben estar niveladas o tener una inclinación para que las personas con discapacidad puedan circular”.
  • Islas peatonales:
    Estos espacios, pequeños camellones, deben estar construidos a nivel de calle y protegidos por bolardos para que las personas con discapacidad y otros usuarios no tengan complicaciones en su uso. Con esto, se logra reducir la distancia de cruce peatonal, generando un espacio seguro para cruzar una avenida.
  • Pasos peatonales:
    Un buen paso peatonal es directo y obedece las líneas de deseo peatonales. La guía menciona que “Las personas con discapacidad y con limitaciones visuales o auditivas deben tener pleno acceso a las intersecciones. Esto puede lograrse por medio de accesos directos a los pasos peatonales, información visual y auditiva para las fases de CRUCE/NO CRUCE de los semáforos y advertencias detectables en el piso para distinguir las áreas peatonales de las vehiculares”.

“La seguridad vial debe ser un elemento integral de la movilidad urbana y otros planes urbanos —junto a preocupaciones por el medio ambiente, la energía y la movilidad— dentro de una visión sostenible a largo plazo”, concluye la guía.