¿Qué están haciendo las ciudades mexicanas ante el cambio climático?

Vista aérea de la deforestación en Tabasco. (Foto: Jaime Ávalos/Greenpeace)

Este año la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la Oorganización de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP22) no alcanzó las expectativas esperadas en todos los sectores y temas, no obstante, las discusiones centradas en cuestiones urbanas lograron resultados y compromisos muy interesantes.

El 10 de noviembre se abordó la importancia de las ciudades para la consecución de los objetivos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático. El papel de las ciudades en la mitigación y adaptación al cambio climático es complejo pero prometedor. Aun cuando las ciudades sólo ocupan el 2 por ciento de la masa terrestre, el 54 por ciento de la población mundial vive en este espacio, consumiendo dos terceras partes de la energía a nivel mundial y emitiendo más del 70 por ciento de los Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Todo se complica sabiendo que el 90 por ciento de las ciudades se encuentra en áreas cercanas a la costa, por lo que más del 70 por ciento de las ciudades enfrentan actualmente riesgos por inundación y eventos climáticos extremos. (C40, 2016). Aunque las ciudades representan un gran porcentaje de las emisiones globales, su vulnerabilidad ante el cambio climático las convierte en promotoras e incubadoras de soluciones para reducir emisiones y mejorar la resiliencia y calidad de vida a nivel local. Asimismo, las áreas urbanas han expresado en diversas ocasiones su interés por formar parte de la solución y han hecho un llamado a la acción para reducir los riesgos y el impacto del cambio climático, y en esta COP no fue la excepción.

Durante la Cumbre Climática en Marrakech, 29 representantes de ciudades y regiones se sumaron al compromiso de limitar, para 2050, sus emisiones de GEI a 2 toneladas per cápita, entre 80 y 95 por ciento por debajo de los niveles de 1990, y firmaron el memorando de entendimiento “Under 2 Coalition”. Dicho documento ya integra a 165 jurisdicciones de 33 países en 6 continentes, comprometidas para hacer frente al cambio climático. Dos estados mexicanos se encuentran dentro de los nuevos signatarios (Michoacán y Tabasco), sumándose así a los compromisos hechos por Baja California, Chiapas, Hidalgo, Jalisco, Ciudad de México, Estado de México, Quintana Roo y Yucatán.

Y, ¿qué tan complicado sería alcanzar la meta?

Para empezar, debido a la ubicación y características fisiográficas, hidrográficas, geológicas y geomorfológicas de Tabasco, es uno de los estados más vulnerables a los efectos del cambio climático. Los últimos años hemos sido testigos de cómo los diversos huracanes, tormentas tropicales y lluvias extremas han afectado a cientos de miles de personas en los asentamientos urbanos del litoral del estado. No obstante, Tabasco es uno de los estados con mayor intensidad de emisiones de CO2e por habitante. El Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático identifica que el 49.5 por ciento de las emisiones deriva del cambio en el uso del suelo y la silvicultura. Greenpeace México ha reconocido que Tabasco representa “uno los casos más dramáticos de degradación ambiental donde las políticas públicas alentaron el desmonte de bosques y selvas para transformarlos en zonas ganaderas y agrícolas”[1].

Las políticas públicas para reducir emisiones en el estado se han centrado principalmente en el sector residencial, fomentando el uso eficiente de la energía y la utilización de energías renovables. Dentro del Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático se reconoce que la planeación de los organismos forestales, y el apoyo técnico silvícola y de manejo forestall, han sido mínimos, sumado a que hay una falta de cultura de reforestación.

En Michoacán ha habido un rápido crecimiento poblacional y de la flota vehicular derivado del desarrollo económico del estado, lo que explica los problemas de calidad del aire. El Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire 2015-2024 señala que, en los últimos 10 años, la tasa de vehículos motorizados prácticamente se ha duplicado, aunado a que de los más de 2 millones de vehículos automotores que circulaban en 2014, más del 80 por ciento tenía 10 años o más de antigüedad.

Michoacán, a consecuencia del cambio climático, ha evidenciado en los últimos años una mayor migración de especies animales de zonas áridas a templadas y el empobrecimiento de la biodiversidad de los bosques, que impacta directamente a especies como la mariposa monarca.

Ambos estados han dado el primer paso al firmar el compromiso, pero es necesario iniciar a crear un marco regulatorio y estrategias para el desarrollo e implementación de proyectos de reducción de emisiones a nivel urbano, que incluyan el seguimiento y reporte de resultados. El Banco Mundial identifica que el 80 por ciento de los recursos dedicados a la adaptación al cambio climático deberá ser invertido en las áreas urbanas. Durante la COP22, las discusiones se centraron en las múltiples dificultades a las que se enfrentan los países en desarrollo para acceder a financiamiento, no sólo para desarrollar sino también para implementar y dar el seguimiento necesario a proyectos de resiliencia urbana a corto, mediano y largo plazo. Se reconoció que la movilización de recursos continúa siendo uno de los mayores retos para la creación de proyectos y el desarrollo de estrategias nacionales, es por ello que los estados signatarios deben también considerar la creación de planes para la obtención de financiamiento público mixto (internacional, nacional) involucrando al sector privado y a las mismas comunidades.

Es necesario unir esfuerzos entre los gobiernos federal, local, sociedad civil y sector privado para diversificar los esfuerzos en materia de mitigación y ajustar las políticas urbanas al contexto político, social, cultural y económico para actuar a nivel local, principalmente en materia de movilidad sustentable y eficiencia energética, así como para fomentar la utilización de los conocimientos indígenas y tradiciones regionales para reducir el consumo de energía.

¿Qué dicen los expertos al respecto?

A nivel nacional, los esfuerzos podrían estar enfocados a eliminar el subsidio en el ámbito energético para invertir en investigación y educación para el desarrollo sostenible. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconoce que para reducir emisiones de GEI sería necesario eliminar los subsidios en el ámbito de la energía: “Los subsidios en el ámbito de la energía son costosos, distorsionan el comportamiento económico y dañan el entorno medioambiental. En un momento en el que México ha decidido alinearse con los esfuerzos globales para mitigar el cambio climático reduciendo sus emisiones de gases de efecto invernadero, estos subsidios deberían ser eliminados y los recursos resultantes deberían convertirse en transferencias orientadas exclusivamente a los grupos más desfavorecidos.”[2]

En el caso de Michoacán sería importante crear estrategias y políticas para el desarrollo de redes de transporte eficientes, además de promover la utilización de vehículos híbridos o eléctricos como parte de la flota de transporte público. Alberto Sandoval Uribe, Director Ejecutivo de Transversal Think Tank reconoce que "el reto para las ciudades es mejorar las condiciones de salud para los habitantes mediante la reducción de contaminantes atmosféricos y al mismo tiempo mitigar los efectos del Cambio Climático global”. Sin embargo, agrega, “en México la prioridad ha sido la verificación vehicular. El tema central debe ser la eficiencia energética en el transporte y la búsqueda de combustibles alternativos limpios en paralelo a las soluciones urbanas que reduzcan la necesidad del uso de vehículos motorizados individuales”.

En Tabasco es necesario invertir en programas de educación, formación y sensibilización en materia de desarrollo sostenible en general, y enfocarse en el sector forestal. Julia Heiss, Especialista del Programa en Educación para el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) señala que “las comunidades locales son uno de los elementos impulsores del desarrollo sostenible, por lo tanto, las autoridades locales juegan un rol esencial en la creación de un ambiente en el que los ciudadanos sean invitados, empoderados e inspirados para involucrarse en la planeación e implementación de estrategias sostenibles en sus comunidades. Esto incluye proveer oportunidades de aprendizaje para que los miembros de las comunidades adquieran competencias y aptitudes para gestionar sus comunidades como un bien común”.

Varias ciudades en el mundo ya son líderes en la implementación de estrategias innovadoras para la reducción de emisiones, es el momento para que las ciudades en México, comprometidas para hacer frente al cambio climático, formen parte de esta tendencia mundial.

*Este texto es responsabilidad única y exclusiva de la autora y no representa, necesariamente, las posturas de TheCityFix México, WRI México, WRI y asociados.
 

[1] Greenpeace (2010). Deforestación y cambio climático acaban con edén tabasqueño

[2] OCDE (2010). Perspectivas OCDE: México Políticas Clave para un Desarrollo Sostenible.

 

Referencias:

CONACyT (2016). ¿Cómo impacta el cambio climático en Michoacán?
Congreso de Michoacán de Ocampo (2016). Ley de cambio climático del estado de Michoacán de Ocampo.
Secretaria de Recursos Naturales y Protección Ambiental del Estado de Tabasco (2011). Programa estatal de acción ante el cambio climático.
WWF (2010). Impactos y vulnerabilidad al cambio climático en México.
Under 2 Coalition (2016). Under2 Coalition Grows to 165 Members with Wave of New Signatories at COP22.