El Gran Hueco de Hábitat III: Una Nueva Agenda Urbana que sea Accionable.

Transporte público en Yakarta, Indonesia. (Foto: World Resources Institute/Flickr)

El 25 de julio, más de 4 mil participantes y negociadores de 142 países se reunieron en Surabaya, Indonesia, para la Reunión del Comité de Preparación de Hábitat III. El propósito de esta reunión fue terminar la Nueva Agenda Urbana (NUA) ─una visión para las ciudades del futuro y el camino a seguir para alcanzarla─. Si bien Surabaya no cambió el mensaje principal de la Nueva Agenda Urbana sobre que el futuro de las ciudades es de vital importancia y que las naciones del mundo se deben unir para asegurar que el futuro urbano sea sustentable, igualitario y próspero, aún hay algunas cuestiones y discusiones que deben de ser resueltas en los meses por venir. Los negociadores se volverán a reunir a finales del verano en Nueva York antes de lograr el compromiso final en Quito.

Uno de los retos más grandes para avanzar en este aspecto es llegar a un consenso sobre la Parte C de la Declaración: Seguimiento y Revisión, una de las áreas más discutidas de la Nueva Agenda Urbana. Una de las grandes críticas a Hábitat II fue la falta de procesos estructurados de seguimiento, que llevaron a una falta de ímpetu a la hora de impulsar la acción para alcanzar las metas.

La creación de un mecanismo de implementación que moviliza la acción a lo largo de distintos sectores y niveles de gobierno es vital.

Los detalles de la implementación.

El reto aquí está en las distintas estructuras de gobernanza de muchos de los actores más importantes. Si el lenguaje de la Nueva Agenda Urbana es muy fuerte, esto podría representar un problema, ¿están preparados los países, o les es permitido legalmente, implementar los acuerdos a los que se comprometerían?, ¿quién tiene el poder para ejecutar e implementar la visión de la Nueva Agenda Urbana: los gobiernos federales o los poderes locales? Como la Nueva Agenda Urbana no es un documento legalmente vinculante, quizá la mejor manera de avanzar sea por medio de un texto que invite a los países a actuar dentro de sus propios marcos legales y de gobernanza, y no en un acuerdo que utilice las palabras del común denominador más bajo, que no cuente con la fuerza necesaria en redefinir lo que una ciudad puede y debe ser.

De igual manera, ¿qué tan cercana debe de ser la visión de la Nueva Agenda Urbana a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus indicadores? Hay quien dice que la NAU debe de servir como un mecanismo de implementación de los ODS para darle mayor fortaleza y visibilidad en la escena mundial, mientras que otros prefieren que sea una plataforma independiente. ¿Si la Nueva Agenda Urbana está ligada a los ODS, está alineada con todas las metas o solo con la Meta 11 sobre las ciudades?

Aunado a esto, queda por resolver cómo apoyará y habilitará el Sistema de Desarrollo de la ONU a la Nueva Agenda Urbana y cuál será el papel de ONU-Hábitat a partir de ahora. Por un lado, hay quien dice que se debe mantener el papel y el futuro de ONU-Hábitat separado de la declaración de Quito para encontrar una solución en el futuro, cuando haya un nuevo Secretario General, y esperar una revisión potencial de todo el sistema de la ONU. Otros quieren fortalecer el papel y la prominencia de ONU-Hábitat.

Sin embargo, hay una pregunta clave a la que se debe responder, pero es de la que menos se ha hablado, y va en el sentido sobre qué se puede hacer de manera diferente dentro del sistema de la ONU para lograr los cambios fundamentales para tener ciudades más sustentables. Si se evita esta pregunta para inmediatamente distribuir responsabilidades y poderes entre las agencias de la ONU no se logrará la realización de la Nueva Agenda Urbana.

¿Una Posible Solución?

La Secretaría de ONU-Hábitat, ante esta posible problemática sobre la implementación, introdujo su Plataforma de Acción ─el Plan de Implementación de Quito (QIP en inglés)─. El QIP servirá como un portal en línea para los diferentes involucrados, incluyendo al sector privado, ONG y organizaciones comunitarias, para presentar públicamente sus compromisos e iniciativas de implementación en un lugar centralizado. La idea es crear conciencia sobre distintas actividades y oportunidades de colaboración.

Si bien el Plan de Implementación es un paso en la dirección correcta, todavía queda mucho por hacer. La plataforma actualmente le permite a los involucrados agregar iniciativas y clasificarlas de acuerdo con seis tipos de compromisos, como cohesión social y equidad, y vivienda urbana y servicios básicos. Sin embargo, algunos de los involucrados han recomendado la expansión de los tipos de iniciativas, así como la alineación de la plataforma con la Agenda de Acción París-Lima (LPAA) ─una plataforma similar basada en el Acuerdo Climático de París─. Esto permitirá a los involucrados alinearse y trabajar sobre iniciativas que tienen su origen en otros procesos globales. Si existe una relación con marcos más prominentes con apoyo mundial (como los ODS y la LPAA) estos ayudarán a impulsar la plataforma y otorgarle credibilidad.

Aunado a esto, el Plan de Quito no tiene un control de calidad, claridad sobre el proceso de aprobación de iniciativas ni los mecanismos de seguimiento y revisión necesarios para hacer que la Nueva Agenda Urbana tenga éxito. Quizá sería buena idea utilizar las lecciones aprendidas con la Agenda de Acción París-Lima, para revisar las categorías y aprovechar el impulso de iniciativas fortalecidas como la Alianza Global para Edificios y Construcción y el SLoCaT/PPMC en lugar de empezar desde cero.

El Camino a Quito

En las próximas semanas, el mundo prestará especial atención a la forma en la que las distintas delegaciones negociarán los detalles finales de la Nueva Agenda Urbana y llegan a un punto de acuerdo en Nueva York. De particular interés será ver el futuro del nuevo Plan de Implementación de Quito de la Secretaría. Conforme llega la hora de la conferencia en Quito, la presión para que los negociadores creen una Nueva Agenda Urbana que no sólo sea visionaria, sino que también se pueda implementar, estará más alta que nunca.

 

*Publicación original en TheCityFix. (Traducción Daniel Gonikman/WRI México)