Diseñando ciudades seguras para los niños

Seúl, Corea del Sur, ha logrado disminuir los incidentes de tráfico en los que, en el 32%, están involucrados niños; convirtiéndose en un ejemplo de cómo se puede mejorar la seguridad vial cambiando el diseño de las calles.

No debería de sorprendernos que la Semana Global de Seguridad Vial de la ONU del año pasado se enfocó en la seguridad infantil, tomando en cuenta las estadísticas mundiales. De acuerdo con un reporte realizado por la OMS en el 2008, el 21% de las víctimas mortales por incidentes de tráfico fueron menores de 18 años y las heridas por hechos de tráfico fueron una de las principales causas de muerte en niños y adolescentes menores de 20 años, tanto en países desarrollados como subdesarrollados y en vías de desarrollo.

La discusión sobre la seguridad vial de los niños suele girar en torno al comportamiento de los usuarios de la vía, enfocándose en asuntos como leyes sobre el uso de cascos y cinturones de seguridad, así como sobre el manejo bajo la influencia del alcohol. Si bien estas políticas definitivamente tienen un impacto, no son suficientes para hacer que las calles sean verdaderamente seguras. Lo que los países y ciudades alrededor del mundo deben de hacer es adoptar un enfoque de “sistema seguro”, que va más allá de las políticas que buscan cambiar el comportamiento de las personas y que hace a las ciudades más seguras por diseño.

Usando el diseño urbano para mejorar la seguridad vial.

A través del diseño urbano ─y cambiando las características de las calles─ se puede lograr que las ciudades sean más seguras. Las medidas para calmar o “pacificar” el tránsito (como los topes) y las características de diseño (como cuadras más cortas y calles más angostas) pueden reducir la velocidad de los vehículos, beneficiando a peatones y ciclistas de todas las edades.

Los niños usan las calles para muchas cosas; caminar, andar en bicicleta, viajar en coche o, simplemente, para jugar. Y es que los niños y niñas son aún más vulnerables a los incidentes de tránsito que los adultos, debido a que su campo visual es más corto, su visión periférica más angosta, tienen menor capacidad para tomar decisiones y una tendencia a acciones repentinas. Por esto es especialmente importante reducir la velocidad de los vehículos en áreas con muchos niños.


Relación entre la velocidad de impacto y la probabilidad de morir atropellado.
A mayor velocidad, el peatón reduce su probabilidad de sobrevivir dramáticamente. (Fuente: Rosen y Sander, 2009)

Corea del Sur redujo la mortalidad infantil por accidentes viales en un 95%

Una de las historias de éxito de diseño seguro surgió en Corea del Sur. Ahí el número de muertes infantiles causadas por hechos de tránsito cayó 95%, de mil 766 en 1988 a 83 en 2012. Dicho éxito es el resultado directo de un conjunto de proyectos que impactaron las leyes, la educación y el entorno.

Uno de estos proyectos fue el Proyecto de Mejoramiento de Zonas Escolares, que se implementó en varias ciudades surcoreanas. El objetivo del proyecto fue crear rutas seguras de las casas de los niños a los jardínes de niños, escuelas primarias y guarderías.

Las autoridades comenzaron reduciendo los límites de velocidad por medio de infraestructura para este diseño, mediante la colocación de topes. Establecieron derechos de vía específicos para peatones y distinguieron de manera clara la banqueta en la calle.

Las autoridades locales también instalaron semáforos y señales de velocidad a 300 metros de las entradas principales de las escuelas y pintaron las calles dentro de las zonas escolares con mensajes como “zona escolar” y “protege a los niños”, para que los conductores tuvieran precaución. Finalmente prohibieron el estacionamiento en las calles que llevan a las entradas de las escuelas, reduciendo el riesgo potencial de que los niños tuvieran contacto con los vehículos.


Desde finales de la década de los 80, las muertes de niños sudcoreanos en hechos viales disminuyeron dramáticamente
gracias a un conjunto de medidas legales y de diseño. (Fuente: Instituto Sudcoreano de Transporte (KOTI)).

Los resultados del Proyecto de Mejoramiento de las Zonas Escolares fueron muy positivos. Las medidas resultaron en una disminución del 32% de los hechos de tránsito en los que se involucraron niños anualmente. Esto, combinado con medidas comprensivas como la regulación de la seguridad vial, la operación de autobuses escolares y actividades civiles, ha logrado que en poco más de dos décadas Corea del Sur lograra una reducción del 95% en el número de muertes infantiles asociadas a incidentes viales.

Diseñando calles seguras para todos

Una ciudad diseñada para niños debe tener calles enfocadas en la seguridad, particularmente en las zonas aledañas a parques, zonas de juegos, escuelas, centros comunitarios y otros lugares frecuentados por niños. El éxito de programas como el surcoreano nos enseñan cómo mediante un liderazgo fuerte se pueden establecer metas, conseguir financiamiento e implementar programas para lograr grandes resultados.

Corea del Sur no es el único lugar donde se están diseñando calles más seguras. Ciudades como Estocolmo, Nueva York y Ámsterdam también están actuando para mejorar la seguridad vial. Los líderes de otras ciudades deberían tomar nota: si nuestras ciudades y sus calles se planean y diseñan pensando en los miembros más vulnerables de la sociedad, éstas serán lugares más seguros para todos.

*Texto original en TheCityFix.com publicado el 8 de mayo de 2016. (Traducción: Daniel Gonikman/WRI México)