El derecho a la movilidad

Imagen cotidiana en la CDMX. (Foto: WRI Ross Center for Sustainable Cities/CTS EMBARQ México)

La Ciudad de México se encuentra en un proceso histórico, la redacción de su Constitución local; este parteaguas nos permite repensar la ciudad que queremos; y, entre otros ejes principales, es primordial la inclusión del derecho a la movilidad.

Entendiéndolo como el derecho de toda persona y de la colectividad a realizar el efectivo desplazamiento de individuos y bienes mediante el acceso a los distintos modos de transporte, ajustado a la jerarquía y principios ya establecidos en las leyes vigentes.

Con la publicación de la Ley de Movilidad de la Ciudad de México en 2014 ─y la reforma realizada en abril de este año─, la capital mexicana logró significativos avances sobre la definición de la movilidad como un derecho cuyo objeto son las personas. Esto nos permite observar políticas públicas que garantizan el derecho a la movilidad por parte del Estado a través de sus instituciones.


La gran cantidad de peatones y la estrechez de las aceras provocan que las personas se desborden sobre el arroyo vehicular.
(Foto: WRI/CTS EMBARQ México)

Pero debemos tener claro cuáles son las necesidades que tienen los ciudadanos para ejercer este derecho y así, garantizarlo mediante un sistema de movilidad equitativo, seguro, eficiente y sustentable. Sobre esto, recientes estudios realizados por CTS EMBARQ México muestran que los elementos que las personas valoran más al decidir cómo ejercer su derecho a la movilidad son:

  • Seguridad. Tanto vial como personal, es el tema que más valoran los usuarios del sistema de movilidad; para garantizarla es necesario que el sistema cuente con accesibilidad, facilidad para las transferencias entre servicios, cruces seguros cuando caminan, vehículos en óptimas condiciones, capacitación a conductores, iluminación, vigilancia y sistemas de información.
  • Fluidez. Relacionada con la regularidad y confiabilidad de los servicios de transporte público, la oferta y cobertura, la información que facilite la planeación de viajes, medios de pago únicos y opciones de compra y recarga de tarjetas para uso del transporte público, entre otros factores que faciliten el uso del sistema.
  • Autonomía. Identificada como el tercer elemento más importante, se refiere a la capacidad de utilizar la infraestructura y los servicios de manera independiente mediante señalización, uso de tecnologías y sistemas de información y comunicación e imagen del sistema de transporte público.
  • Optimización. Referida a realizar viajes en el menor tiempo posible, lo cual requiere infraestructura suficiente y con criterios de equidad para los distintos usuarios.

Esto nos permite concluir que, para garantizar el derecho a la movilidad y que la Constitución de la Ciudad de México incluya estos principios, se debe considerar al usuario como el centro del sistema de movilidad, garantizando su interacción con prestadores de servicios, componentes del sistema y con los procesos para su funcionamiento.

Un Sistema de Movilidad

Si el Estado busca garantizar este derecho, debe lograr que el sistema de movilidad esté debidamente dispuesto y funcionando.

Los sistemas de movilidad tienen dos grandes componentes: la infraestructura ─que debe jerarquizar las proyecciones socioeconómicas, los usos del suelo y la necesidad de conectividad; además de gestionarse desde el punto de vista de la construcción y el mantenimiento─ y los servicios de transporte ─entre los que están un transporte público integrado con otros modos; el transporte no motorizado que debe considerar la provisión de redes ciclistas y peatonales; el transporte privado desde el entendido de la gestión para un uso racional; y el transporte de carga que debe observarse desde el concepto del ordenamiento logístico─.

Sin embargo, esto requiere de políticas públicas coherentes con las necesidades ciudadanas ajustadas a sus contextos; una gestión institucional adecuada y eficiente, con alta capacidad técnica, mecanismos de regulación y control y una comunicación fluida con sus usuarios a través de proceso de capacitación y sistemas de información, seguimiento y evaluación que ofrezcan elementos para la toma de decisiones.

Asimismo, es fundamental tener claridad sobre las competencias de las diferentes instituciones que participen en la gestión del sistema; se debe tener certeza sobre las funciones que corresponden a cada órgano, desde la formulación de política y planeación, hasta la operación del sistema, mediante mecanismos de coordinación institucional, así como con mecanismos de interacción con el sector privado y la sociedad civil.


Vista aérea de un Centro de Transferencia Modal en la CDMX. (Foto: WRI/CTS EMBARQ México)

Principios constitucionales de la movilidad

Para lograr que esto funcione, la Constitución de la Ciudad de México debe considerar la inclusión de algunos principios generales, funcionales e institucionales que propendan por garantizar el derecho a la movilidad. Si bien algunos de estos principios ya están incluidos en la Ley de Movilidad local, se retoman para su consideración como artículos constitucionales.

Principios generales

  • Igualdad: Todos los ciudadanos tienen derecho a la movilidad en igualdad de condiciones, sin discriminación de género, edad, capacidad o condición.
  • Equidad: Para que la población tenga las mismas oportunidades y logren un efectivo ejercicio de su derecho a la movilidad, haciendo énfasis en grupos vulnerables física, social y económicamente para reducir la exclusión.
  • Responsabilidad social: Los efectos negativos relacionados con la movilidad son costos sociales que deben ser asumidos por el responsable de ellos.
  • Sustentabilidad y bajo carbono: Se deben impulsar soluciones con los mínimos efectos negativos sobre la calidad de vida y del medio ambiente mediante el incentivo al uso del transporte público y no motorizado, así como a la aplicación de tecnologías sustentables en los medios de transporte.
  • Competitividad: La movilidad se debe regir por la efectividad en el uso de sus componentes para garantizar la circulación de las personas y bienes bajo criterios de logística integral.
  • Crecimiento inteligente: La movilidad debe considerar la interacción entre los usos de suelo y los modos de transporte para mejorar la accesibilidad al tiempo que se descentralizan las grandes unidades de servicios y equipamientos.

Principios funcionales

  • Sistema centrado en el peatón: El caminante debe tener el primer nivel de prevalencia dentro del sistema de movilidad.
  • Seguridad: Se deben privilegiar las acciones enfocadas en la prevención del delito y de incidentes de tránsito durante los desplazamientos de la población, con el fin de proteger la integridad física de las personas y evitar la afectación a bienes públicos y privados.
  • Accesibilidad: Se debe garantizar un sistema con elementos que faciliten su acceso y uso.
  • Resiliencia: Lograr un sistema con capacidad para soportar situaciones fortuitas o de fuerza mayor, cuya recuperación sea de bajo costo para la sociedad y el medio ambiente.
  • Calidad: Los componentes deben contar con requerimientos y propiedades aceptables para cumplir con su función y así producir el menor daño ambiental, así como ofrecer un espacio apropiado y confortable para las personas con unidades e infraestructuras en buen estado, higiénicas, seguras y con mantenimiento regular para proporcionar una adecuada experiencia de viaje.
  • Multimodalidad: Tener la capacidad de ofrecer opciones de servicios y modos de transporte integrados que propicien disponibilidad, velocidad, densidad y accesibilidad que permitan reducir la dependencia al auto particular.
  • Innovación tecnológica: Emplear soluciones apoyadas en tecnología de punta para almacenar, procesar y distribuir información que permita contar con nuevos sistemas, aplicaciones y servicios que contribuyan a una gestión eficiente, tendiente a la automatización y eliminación del error subjetivo, así como a la reducción de las externalidades negativas de los desplazamientos.

Principios institucionales

  • Coordinación metropolitana: Se debe garantizar la armonía y coherencia entre los proyectos del sistema de movilidad de la Ciudad de México con los de otros entes territoriales, sobre todo los municipios conurbados del Estado de México.
  • Claridad de competencias: Se requiere la intervención de las autoridades en la gestión del sistema de movilidad para garantizar el correcto ejercicio del derecho a la movilidad. Éstas deben tener claras sus competencias asignadas, las cuales deben ejercer bajo criterios de concurrencia, complementariedad y subsidiariedad.
  • Planeación: Debe ser una actividad continua que garantice la formulación, aprobación, ejecución, seguimiento y evaluación de los proyectos del sistema.
  • Continuidad: Con el fin de asegurar la ejecución real de planes, programas y proyectos del sistema, las autoridades deben asegurar la implementación más allá de los cambios de administración.
  • Viabilidad: Las estrategias, programas y proyectos relativos a garantizar el derecho a la movilidad deben ser de realización factible de acuerdo con las metas propuestas y el tiempo disponible para alcanzarlas; tomando en cuenta la capacidad de administración, ejecución y los recursos financieros disponibles o accesibles.
  • Sostenibilidad financiera: Los proyectos deben ser consistentes con las proyecciones de ingresos y de financiación.
  • Eficiencia: Se debe optimizar el uso de recursos financieros, humanos y técnicos bajo una relación costo-beneficio positiva.
  • Participación y corresponsabilidad social: Las autoridades deben garantizar procedimientos efectivos de participación ciudadana para las decisiones asociadas al derecho a la movilidad, basándose en soluciones colectivas que resuelvan los desplazamientos de toda la población y que promuevan nuevos hábitos de movilidad a través de las aportaciones de todos los actores sociales.

La institucionalidad es un eje fundamental para garantizar el derecho a la movilidad, por lo que los principios expuestos constituyen un conjunto de parámetros dispuestos a orientar la gestión de la movilidad al cumplimiento de este propósito.