La ciudad disfrutable, el método para tener ciudades más seguras

Colonia Moctezuma en Puebla, donde se realizó un proyecto para mejorar el entorno urbano.

¿Cómo reducir el crimen en nuestras ciudades? Esa es una de las grandes preguntas que todos los que las habitamos nos hacemos constantemente. La respuesta más popular, y una que en principio parecería completamente lógica, es aumentando la presencia policial y mejorando los instrumentos control de seguridad, como videocámaras o retenes. Sin embargo, ciudades alrededor del mundo han encontrado que la respuesta puede ser otra: una mejor imagen urbana.

Ya ha pasado más de medio siglo desde la publicación de uno de los libros más influyentes en el mundo del urbanismo, La Vida Y Muerte de las Grandes Ciudades, donde Jane Jacobs habla de la importancia de la vida en las calles, pues, de acuerdo con ella, “una calle con mucha gente es menos propensa al crimen que una calle donde no hay vida”. Existen varios ejemplos alrededor del mundo, donde se ha visto una importante reducción del crimen tras proyectos de regeneración urbana que regresan la vida a zonas que sufren de altos índices de criminalidad.

“La seguridad de la calle aumenta y se convierte en un espacio más relajado y con menores tintes de hostilidad precisamente donde la gente usa y disfruta voluntariamente las calles de la ciudad y son menos conscientes, por lo general, de que están fungiendo como ‘ojos en la calle’, vigilando su entorno". Jane Jacobs.

En Aguascalientes, México, fue un parque lineal construido en unos terrenos abandonados bajo los que corren unos ductos de Pemex. En Pachuca, México, fue la realización de un enorme mural sobre un vecindario marginado. En Medellín, Colombia, un enfoque holístico para el mejoramiento de la ciudad ─en el que la mejora de la imagen urbana ha sido parte fundamental─, les ha permitido a los habitantes de la ciudad dejar atrás los días en los que esta urbe era la ciudad de Pablo Escobar, cortando drásticamente la tasa de homicidios y el índice delictivo. En Khayelitsha ─el tercer municipio más grande de Sudáfrica─, se implementó un programa de regeneración urbana con el que a través de intervenciones como la repavimentación de calles, espacios públicos rediseñados y bien iluminados y edificios públicos multiusos, se dio una reducción del 20% en el número de crímenes en un periodo de un año, disminuyendo en un tercio la tasa de homicidios en el mismo periodo.


Calle Madero en el Centro Histórico de la Ciudad de México, actualmente uno de los corredores peatonales más importantes de la capital.

Ventanas Rotas

“Si las faltas más pequeñas no son sancionadas, se incentivarán faltas más grandes”. Esta es la premisa de la “Teoría de las ventanas rotas”, propuesta por James Q. Wilson y George L. Kelling en un artículo para la revista Atlantic Monthly y luego desarrollada a detalle por Kelling y Catherine Coles en “Arreglando Ventanas Rotas”, publicado en 1996.

Un área descuidada, en la que las “ventanas están rotas”, por un lado, da a la gente la impresión de ser más insegura, lo que inhibe la participación de las personas en la vida del espacio público e invita a la gente a cometer más faltas, pues la percepción indica que no serán sancionadas. Cuando el ambiente está descuidado, los habitantes de la ciudad no sienten la necesidad, ni el compromiso, de cuidarlo, perpetuando la mala condición de su entorno. Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York, se dio cuenta de esto e implementó un programa de tolerancia cero ante este tipo de pequeñas faltas, poniendo especial énfasis en el graffiti. El programa funcionó y hoy Nueva York está lejos de ser la peligrosa urbe que era en los años 80 y principios de los 90.

El diseño del entorno urbano guarda una relación directa con los índices delictivos. Bajo esta premisa funciona la Prevención del Crimen a través del Diseño Ambiental, un enfoque que busca reducir el crimen a través del diseño y la manipulación de los entornos construidos, basado en cinco principios:

  1. Vigilancia Natural:
    Las zonas iluminadas o que ofrecen amplios rangos de visión son menos frecuentadas por delincuentes, ya que se exponen demasiado.

  2. Refuerzo Territorial:
    El comercio en fachadas provoca que clientes y vendedores cuiden del espacio público, además de convertirse en zonas donde los peatones se detienen a observar los productos. También el uso de simbología que refuerce la existencia de una institución a cargo del espacio público ayuda a que los viandantes tengan presente el cuidado que tiene dicho espacio.

  3. Mantenimiento:
    Preservar en buen estado el espacio público intervenido es fundamental para evitar recaer en los problemas que existían previos a su mejoramiento.

  4. Participacion Comunitaria:
    Integrar a la comunidad permite que los mismos vecinos recuperen los entornos, los cuiden y los ocupen, evitando que grupos delincuenciales se reúnan ante el amparo de una calle solitaria, sucia y mal iluminada.

  5. Control Natural de Accesos:
    La arquitectura del espacio público debe ofrecer la señalización correcta sin ser completamente invasiva. Se debe privilegiar el acceso a, por ejemplo, un parque público mediante su diseño y no mediante rejas y portones.

De igual manera, un estudio publicado recientemente por la Universidad del Sur de California encontró relación entre la cantidad de áreas verdes urbanas en las que crecen los adolescentes con las tendencias violentas que pueden presentar. A medida que el espacio verde disponible en las cercanías es mayor, las tendencias agresivas de los adolescentes son menores. En el mismo estudio también se encontró que las áreas verdes urbanas influyen en la salud mental de los habitantes de la ciudad.

Una línea que no divide.

En 2010, tan pronto se supo ganadora de la elección por la alcaldía de Aguascalientes, Lorena Martínez viajó a Curitiba, Brasil, para encontrar proyectos urbanos que pudiera aplicar durante su gestión. La manera en la que Jaime Lerner, exalcalde de Curitiba y parte del consejo de WRI, transformó terrenos abandonados en parques fue la inspiración para que Martínez propusiera el proyecto Línea Verde en Aguascalientes, con lo que transformó la cara de algunas de las colonias más marginadas de la ciudad.

“Quería enfocarme en reducir el crimen. Pero no quería seguir la misma política de más policías y más armas”. Lorena Martínez.   

Sobre los terrenos baldíos que cruzan la ciudad, bajo los que corren ductos de PEMEX, se construyó La Línea Verde, un parque lineal de 12 kilómetros de longitud que cuenta con infraestructura para la realización de diversas actividades deportivas, como una piscina, canchas de diversos deportes y un gimnasio. En el parque también se realizan distintas actividades culturales y deportivas, organizadas por el programa Convive Feliz, inspirado en las políticas sociales implementadas en Medellín, Colombia.

El gobierno municipal de Aguascalientes asegura que durante el primer año en el que el parque estuvo abierto al público, los robos y asaltos disminuyeron en un 50%, además de una considerable mejora en la salud de las comunidades aledañas al parque.


Colonia Moctezuma en Puebla, actualmente regenerada, sus techos remiten a la talavera, artesanía poblana.

No hay duda que el cambio es posible; no es fácil, toma tiempo y esfuerzo por parte de todos los involucrados, pero los resultados muestran que vale la pena. Es necesario que la sociedad y las autoridades ─e incluso la iniciativa privada─ unan fuerzas para lograr un cambio de alto impacto en nuestras ciudades, como se puede constatar en los ejemplos aquí expuestos. Es hora de organizarnos y participar junto con el gobierno para proponer e implementar soluciones que mejoren nuestra calidad de vida, nuestra seguridad y la manera en la que vivimos nuestras ciudades.

“Una calle equipada para recibir visitas y hacerla segura por sí misma, con mayor presencia de vecinos que de visitantes como las calles de los barrios exitosos siempre hacen, debe tener tres cualidades principales:

“Debe existir una clara delimitación entre lo que es el espacio público y lo que es espacio privado. No pueden infiltrarse entre sí como sucede en entornos suburbanos.

“Debemos tener “ojos en la calle”, personas que podríamos llamar los “propietarios naturales de la calle”. Los edificios en una calle por la que pasan desconocidos equipados para asegurar la seguridad de los residentes y visitantes deben estar orientados a la calle; no deben darnos la espalda u ofrecernos muros blancos que dejen la calle “ciega”.

“Y, por último, la banqueta debe tener gente de manera continua, tanto para añadir el número de “ojos en la calle” como para inducir a las personas en los edificios a ojear las aceras. A nadie le gusta sentarse en una entrada u observar por una ventana una calle vacía. Un gran número de personas se entretienen, de vez en cuando, al observar la actividad en la calle”, mencionó Jane Jacobs.