¿Cómo puede África cumplir con su ambiciosa visión para Hábitat III?

Abuja, Nigeria. (Foto: pjotter05/Flickr)

Después de tres días de discusión, se ratificó la Declaración de Abuja, que presentará una voz continental unificada en el documento final del proceso de Hábitat III, la Nueva Agenda Urbana.

En la declaración se incluyeron puntos importantes, sobretodo en temas de acceso a los más desatendidos a servicios básicos, mejora de sistemas de gobernanza inclusiva, inclusión y equidad de y para mujeres y del fortalecimiento de la capacidad de las ciudades para implementar soluciones ambientalmente sustentables que se adaptan al contexto africano.

Aun así, al documento le faltan metas concretas, plazos y compromisos para cambiar. En teoría, el resultado de la reunión fue bueno. Pero el reto continúa: ¿Cómo pueden las ciudades conseguir el financiamiento y asegurar la voluntad política necesaria para poder implementar las soluciones necesarias para alcanzar las metas propuestas en la declaración de Abuja?

Un punto clave para cumplir las prioridades acordadas en la declaración es relacionar sus metas con otros procesos ya existentes y que ya cuentan con un apoyo tanto financiero como político para su implementación, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París sobre el clima y la Agenda 2063 –un plan de desarrollo ideado por la Unión Africana en 2013–.

Dos de estos procesos, los ODS y la Agenda 2063 tuvieron un papel significativo en las discusiones de Abuja. Sin embargo, un mayor enfoque en el Acuerdo de París y en el papel de las ciudades africanas para alcanzar el escenario de los 1.5 grados hicieron necesaria una conversación más prominente.

Los ODS, que fueron aceptados en septiembre de 2015 por todos los actores globales, marcan la pauta para el desarrollo sostenible de los próximos 15 años. La Agenda 2063 establece una cronograma de desarrollo para los países africanos por los próximos 50 años. Estas dos iniciativas, aunque no están directamente relacionadas, comparten una dirección y se complementan. Los ODS tienen un enfoque más amplio, dirigido al desarrollo sostenible global; si bien sus fines se alinean con los de los ODS, la Agenda 2063 refleja los retos e intereses africanos con metas de desarrollo enfocadas en las necesidades del continente.

A diferencia de la conversación en el mundo occidental, los actores urbanos de África ven en Hábitat III el siguiente paso en la implementación de los ODS y la Agenda 2063. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 –el “ODS urbano” enfocado en las ciudades–  y otros indicadores y metas relevantes se pueden alcanzar creando compromisos significativos y metas en la Nueva Agenda Urbana que se alineen con las metas e indicadores propuestos en los ODS.

Estos compromisos y declaraciones, en el contexto africano, deben de apegarse a las metas de la Agenda 2063. La Declaración de Abuja reconoce estas relaciones, así como la relación con el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, pero no las hace operativas.

Políticas Nacionales.

¿Cómo puede la Nueva Agenda Urbana incorporar la Declaración de Abuja y realizar una declaración ambiciosa sobre la que actuar en el futuro? La agenda no sólo necesitará declaraciones conceptuales, también requerirá de compromisos y metas que inspiren a actores urbanos, regionales, nacionales, privados y del sector civil a actuar al respecto.

Hay muchas maneras para realizar acciones que ayuden a alcanzar las metas dispuestas en la Declaración de Abuja y las que la Nueva Agenda Urbana va a establecer. Dos de las oportunidades para poner en operación la Nueva Agenda Urbana y la Declaración de Abuja son las políticas nacionales y la negociación del financiamiento.

Uno de los artículos más importantes y minimizados dice: “Mejorar los asentamientos humanos y urbanos a través de… Aceptando Políticas de Urbanización Nacionales integrales en el contexto de planeación nacional de desarrollo para facilitar la coordinación y cooperación multisectorial para evitar problemas sectoriales”.

Priorizar las políticas urbanas nacionales es un paso importante. Dichas políticas les permiten a los países implementar soluciones a escala y asegurarse de que la responsabilidad de las metas tanto nacionales como internacionales (por ejemplo, las expuestas en los ODS y en la Agenda 2063) se distribuya entre las ciudades. Además, existe la oportunidad para que las políticas nacionales, además de establecer metas para las políticas urbanas, se encarguen de repartir los fondos necesarios para ayudar a que las ciudades implementen soluciones sostenibles en diversos ámbitos, como energía, vivienda, transporte, agua y el sector salud.

Sin embargo, es elemental que se implementen políticas nacionales que le permitan a las ciudades implementar soluciones que se adapten al contexto. Por ejemplo, las soluciones a los retos de transporte en Lagos son esencialmente diferentes a los de Abuja, pero una política urbana nacional de transporte tendría que otorgar a ambas ciudades los mismos recursos y apoyo

Las ciudades también van a necesitar acceso a un mejor financiamiento para poder implementar las soluciones necesarias para la construcción de las ciudades del futuro.

Las ciudades del futuro.

Afortunadamente existen diversas formas en las que actores tanto locales como globales se pueden unir para crear las capacidades necesarias para tomar acciones concretas. Varias instituciones de financiamiento internacional han prometido aumentar la proporción de ayuda a los proyectos que se alineen con las metas de Hábitat III. Los gobiernos federales pueden redirigir fondos de proyectos que no aportan al desarrollo sostenible hacia proyectos que resuelven los retos urbanos más grandes.

Como parte de los esfuerzos para replantear las regulaciones sobre la propiedad de la tierra y prácticas de desarrollo, las ciudades pueden instituir impuestos cuya recaudación sea utilizada para implementar servicios accesibles y soluciones de desarrollo sostenible. Las ciudades y regiones también pueden explorar mecanismos de financiamiento más innovadoras, como alianzas público-privadas y acuerdos similares.

Existe una multitud de soluciones que pueden ser utilizadas por países y ciudades comprometidas el desarrollo de las ciudades del futuro, sostenibles y accesibles, como está escrito en la Declaración de Abuja. El reto está en generar la voluntad política y conseguir compromisos de financiamiento de actores a todos los niveles.

La discusión de Abuja y la declaración subsecuente muestran que una visión compartida de ciudades africanas sostenibles, resilientes y equitativas está a nuestro alcance. Sólo queda crear compromisos fuertes para progresar por medio del proceso de Hábitat III y poner en operación esos compromisos para crear un cambio verdadero en las ciudades.

*Texto original en TheCityFix.com publicado el 07 de marzo de 2016.