De Bogotá a Belgrado, ciudades comprometidas con los edificios energéticamente eficientes

Belgrado, Serbia se ha comprometido a nuevas metas en la eficiencia de edificios. (Foto: Andrés Arjona/Flickr)

Alrededor del mundo, líderes urbanos, incluyendo presidentes de universidades, arquitectos de renombre, alcaldes y administradores financieros están reconociendo la necesidad de administrar la creciente demanda energética causada por la rápida urbanización. Pero cambiar el modelo de desarrollo al que estamos acostumbrados no es tan fácil.

Hoy, 12 ciudades se unen al Acelerador de Eficiencia Energética en Edificaciones –una alianza para alcanzar la meta del programa de la ONU Energía Sostenible para Todos (SE4All), para duplicar la eficiencia energética en el año 2030–. Belgrado, Serbia; Bogotá, Colombia; Coimbatore, India; Dubái, Emiratos Árabes Unidos; Eskişehir, Turquía; Medellín, Colombia; Porto Alegre, Brasil; Rajkot, India; Riga, Letonia; Santa Rosa, Filipinas; Shimla, India; y Tshwane, Sudáfrica, se unen a otras 11 ciudades que ya son parte del Acelerador. Juntas buscan aprovechar los beneficios generados por los edificios energéticamente eficientes, como una reducción de la demanda energética entre 25 y 50 por ciento, tanto para edificios nuevos como para los ya existentes.

Estas nuevas ciudades trabajarán junto con WRI y más de 30 organizaciones internacionales en una alianza múltiple. Cinco de estas ciudades, Belgrado, Bogotá, Da Nang, Eskişehir y Raijot, se unen a la Ciudad de México como parte de un “laboratorio de aprendizaje” para el Acelerador, en el que trabajarán junto a un consejero técnico de la alianza que les ayudará a priorizar, trabajar con actores locales, desarrollar materiales locales e iniciar políticas y proyectos propios. A lo largo del último año, la Ciudad de México ha estado adaptando localmente el código nacional de construcción y se encuentra planeando la remodelación de algunos edificios de gobierno.

Las 23 ciudades trabajarán con los socios del Acelerador para lograr nuevas políticas y proyectos. La guía recientemente publicada por WRI, Acelerando los Edificios Energéticamente Eficientes: 8 Acciones para Líderes Urbanos (en inglés), ofrece una canasta de opciones que compartimos a continuación.

Promulgar códigos de eficiencia y estándares que exijan niveles mínimos de eficiencia energética en el diseño, construcción y operación de edificios. Esto representa un ahorro en gastos de energía a lo largo de la vida útil del edificio.

En Bruselas, Bélgica han tenido gran éxito los proyectos de edificios cercanos a consumo cero de energía. Teniendo como origen una Directiva Europea en edificios ocupados por la autoridad pública, Bruselas fue más allá de los lineamientos de la directiva para implementar estándares más altos de forma acelerada para el rendimiento energético de los edificios nuevos.

Comprometerse a cumplir las metas de eficiencia establecidas. Muchas comunidades se proponen metas locales de rendimiento energético en edificios públicos. Los gobiernos también pueden proponer metas voluntarias como incentivo para la acción del sector privado y crear programas que “retan” a la acción en toda la ciudad.

Tokio, Japón estableció un programa “cap and trade” para la infraestructura industrial y comercial a gran escala. Este programa limita las emisiones, pero permite que las industrias intercambien sus derechos de emisión. El programa involucra a inquilinos y dueños para reducir las emisiones en un 17% entre 2015 y 2019.

Recopilar información sobre el rendimiento energético de los edificios. Entender y comparar el uso de energía de los edificios es un buen indicador para decidir hacia dónde dirigir la inversión en los edificios con malos resultados. Contar con estos datos les permite a los tomadores de decisiones medir el rendimiento y compararlo con los objetivos.

La ciudad de Nueva York tuvo un avance significativo al aprobar una ley de medición que obliga a los dueños de edificios grandes a reportar su uso energético. La Ley Local #84, permitió que estas medidas fueran implementadas y también provocó el desarrollo de una herramienta para predecir el ahorro de energía de los edificios.

Establecer programas, incentivos y otras opciones financieras que ayuden a proyectos eficientes a superar las barreras económicas, como los costos de entrada.

Armenia ha innovado en este aspecto. Su programa R2E2 crea un fondo rotatorio para proyectos eficientes y de energía renovable.

Liderar con el ejemplo. Cuando el gobierno implementa proyectos y políticas exitosas en sus edificios, pueden provocar una mayor demanda y aceptación de tecnologías para la eficiencia en las construcciones.

Buenos Aires, Argentina lanzó el Programa de eficiencia energética en edificios públicos para alcanzar la meta de reducir sus emisiones en 2030 a un nivel 30% más bajo que en 2008. La iniciativa está rindiendo frutos, con la auditoría a más de 20 edificios públicos y la implementación de medidas para mejorar la eficiencia y el rendimiento de los edificios. Las autoridades están generando herramientas para el manejo de energía, así como nuevos estándares para la sostenibilidad ambiental en edificios públicos nuevos, acercando a la ciudad a sus metas de emisiones.

Incentivar la participación de los propietarios, administradores e inquilinos de los edificios por medio de alianzas, competencias y premios.

En Singapur se creó el “Green Leasing Toolkit”, que provee tanto a inquilinos como a propietarios información sobre el monitoreo y mejoramiento de la eficiencia en los edificios. Esta herramienta mejora el rendimiento desde la base y ofrece a inquilinos y dueños conocimientos para realizar acciones.

Trabajar con proveedores tecnológicos, de equipo y de otros servicios para desarrollar habilidades y fomentar modelos de negocio que cumplan y aceleren la demanda de edificios energéticamente eficientes.

Bainbridge Island en el estado de Washington está trabajando en conjunto con proveedores de servicios de eficiencia para mejorar la capacidad por medio de talleres para implementar mejoras técnicas en los edificios, como el control de fugas de aire. Bainbridge Island también ha endurecido los estándares para la certificación de los contratistas, educando a los encargados de decidir en las características de los edificios.

Trabajar con las empresas de servicios públicos para tener mejor acceso a datos del uso de energía y apoyar iniciativas para reducir la demanda energética de sus clientes.

El “Programa de Energía Inteligente” en Brasil ha ordenado a las empresas de servicios públicos a invertir anualmente en proyectos de eficiencia energética en edificios. Ha originado programas como Conviver, que permite instalaciones más eficientes en comunidades de bajos recursos, mejorando el rendimiento de las edificaciones en las poblaciones más vulnerables.

Las ciudades están aprovechando las oportunidades de transformación que representan las medidas de eficiencia energética, una oportunidad para cubrir la demanda de comunidades en crecimiento aprovechando cada kilowatt-hora para más gente. La eficiencia energética en los edificios también ayuda a las ciudades a alcanzar sus metas climáticas, reducir costos y mejorar la productividad. Con el rápido crecimiento que están teniendo sus ciudades, los líderes se enfrentan a un sinfín de necesidades de inversión en infraestructura y la eficiencia energética es una de las inversiones más inteligentes que pueden realizar.

 

*Texto original en TheCityFix.com publicado el 06 de junio de 2016.