4 sorprendentes maneras en las que los edificios energéticamente eficientes ayudan a nuestras ciudades

La eficiencia energética ofrece grandes beneficios a las ciudades. (Foto: Hsiuan Boyen/Flickr)

La urbanización presenta varios retos para la sociedad: congestión vehicular, extensión de la mancha urbana, ineficiencia, riesgos para la salud y el encarecimiento del costo de vida, entre otras cosas. Estos retos se pueden convertir en oportunidades si tomamos las decisiones correctas: movilidad, conectividad, economías de escala, estilos de vida saludables y oportunidades económicas.

Expertos en el tema invierten mucho tiempo identificando las soluciones necesarias para que estos cambios puedan ocurrir, sin embargo, muchas veces se olvidan de los puntos de referencia urbanos por excelencia: los edificios. Mejorar la eficiencia energética de los mismos es una estrategia –a veces subutilizada– que puede aliviar muchos de los retos actuales de las ciudades como el cambio climático, los problemas de salud pública, el desempleo y la pobreza.

Estudios recientes del World Resources Institute (WRI) examinan el importante papel que la eficiencia de los edificios puede tener para formar las ciudades sustentables del futuro, así como las maneras en la que los responsables de formular las políticas necesarias pueden acelerar este proceso en sus comunidades. A continuación veremos cuatro de las oportunidades económicas, sociales y ambientales que la eficiencia de los edificios generan. 

1. Un edificio es una inversión a largo plazo. Los edificios eficientes generan mejores ganancias, tanto sociales como financieras.

El sector de la construcción representa el 10% del PIB mundial, el 10% de la fuerza laboral y, en los mercados emergentes, probablemente representen el 16.7% del PIB para 2025. Esto significa mucho dinero gastado en edificios. Estas son buenas inversiones a largo plazo, especialmente porque los edificios pueden durar más de 40 años y la construcción genera más trabajos que otros tipos de inversión por sector.

Cuando las inversiones en el sector de la construcción se enfocan en edificios energéticamente eficientes, son menos riesgosas y generan mejores ganancias. En el mundo, los edificios y la construcción son responsables del uso del 60% de la energía eléctrica, 12% del uso del agua, 40% de la generación de desechos y del uso del 40% de los recursos materiales. En las ciudades, los edificios ocupan el 50% (o más) del área terrestre. Cada uno de éstos representa un costo, pero cada mejora en la eficiencia energética y el uso de recursos elimina un costo que la ciudad y sus habitantes ya no tendrán que pagar. Por ejemplo, cada dólar que se invierte en la eficiencia energética ahorra más del doble en el suministro de energía. Los ahorros en la eficiencia liberan fondos para otras inversiones, extendiendo el uso de recursos escasos.

Las mejoras en eficiencia resultan particularmente benéficas para los habitantes de bajo ingreso, quienes utilizan la mayor parte de sus ingresos en pagar el consumo de energía y no cuentan con la capacidad de pagar un mayor precio por ella o enfrentar fluctuaciones inesperadas en los costos de la energía.


Comparación de la esperanza de vida en equipos e infraestructura consumidores de energía.

2. Construir eficientemente desde el inicio ofrece grandes oportunidades económicas, en especial para países en desarrollo en Asia, África y América Latina.

Con el crecimiento esperado de la población urbana mundial –un aumento de 3 mil millones de personas entre 2008 y 2050–, se espera un incremento enorme en la construcción. De hecho, un área equivalente al 60% de los edificios actualmente existentes será construida o reconstruida en zonas urbanas para el 2030, principalmente en países emergentes y en desarrollo como China, India e Indonesia. Si las prácticas de construcción no cambian, el aumento de las emisiones relacionadas con la misma también será enorme.

La gran diferencia está en cómo las ciudades eligen construir. Existe un potencial enorme para implementar prácticas de construcción del más alto nivel en países con un crecimiento acelerado. Estos países podrían obtener los beneficios tanto económicos como climáticos de tener edificios energéticamente eficientes, al mismo tiempo que evaden las consecuencias de décadas de ineficiencia y la necesidad de costosas renovaciones posteriores.


Proyecciones por región de las emisiones del sector de la construcción.

3. La eficiencia de los edificios es una de las maneras más accesibles de frenar el cambio climático.

Además de reducir el costo de la infraestructura y los gastos del hogar, la eficiencia de los edificios como herramienta para reducir el cambio climático genera grandes beneficios a un precio muy bajo. Las mejoras en la eficiencia pueden tener un costo muy bajo o incluso nulo, y generar un retorno de inversión en menos de un año. Esto contrasta de manera significativa con otro tipo de inversiones para ahorrar emisiones en otros sectores como la agricultura o el transporte, que son relativamente más caros o que generan una menor reducción de emisiones.


Potencial de mitigación económica en los sectores de edificios, agricultura, industria, suministro de energía, silvicultura, transporte y desechos.

4. La eficiencia en los edificios puede reducir de manera significativa las enfermedades y muertes relacionadas con la contaminación del aire, particularmente en los lugares que más sufren de esta problemática.

La contaminación exterior del aire relacionada con la energía –como la generada por las centrales eléctricas a carbón– causa aproximadamente 3.3 millones de muertes al año, mientras que 3.5 millones de muertes son causadas por humo interior. Las tasas más altas de exposición se dan en ciudades en desarrollo, donde la gente depende de la combustión interior de combustibles para calefacción y para cocinar. En China e India, las regiones con las tasas más altas de mortalidad por contaminación, es el uso de energía en edificios –tanto comerciales como residenciales– el factor que más contribuye a estas muertes. Los edificios están en el centro del problema.

Los edificios energéticamente eficientes reducen la contaminación del aire interior porque ofrecen métodos de combustión más limpios y mejor ventilación que los edificios tradicionales. Y, al usar menos energía, también reducen la contaminación exterior al disminuir el uso de combustibles fósiles y la contaminación que generan.

La reducción de la contaminación del aire, tanto interior como exterior, puede disminuir la incidencia de enfermedades como el asma y el cáncer pulmonar, así como disminuir la tasa de muertes prematuras. Esto no solamente salva vidas, sino que también genera ahorros en los costos sociales y financieros de los tratamientos médicos y la pérdida de productividad.


Fuentes de contaminación del aire relacionadas con un aumento de mortalidad.


Muertes asociadas a la contaminación externa del aire en 2010.

Los edificios eficientes, aquellos que utilizan los recursos naturales de manera altamente productiva, son vitales para alcanzar el desarrollo sustentable. Al invertir en estos hoy, las ciudades podrán disfrutar los beneficios económicos, sociales y ambientales por mucho tiempo.

 

*Texto original en TheCityFix.com publicado el 11 de mayo de 2016.