Salón de la Fama del Urbanismo | Jaime Lerner: el arquitecto de Curitiba

Jaime Lerner es conocido como

Esta es la tercera entrada de la serie El Salón de la Fama del Urbanismo, exclusiva de TheCityFix. Esta serie pretende informar a nuestros lectores sobre los principales paradigmas que rodean el transporte sustentable y la planificación urbana a través de sus máximos pensadores. Con esto, buscamos desafiar a nuestros lectores a pensar cuidadosamente acerca de lo que define el liderazgo y la innovación en el transporte sostenible y el desarrollo urbano.


 

Jaime Lerner puso en el mapa a Curitiba, Brasil como un ejemplo de liderazgo global para la sostenibilidad urbana. A lo largo de sus tres periodos como alcalde de Curitiba y como gobernador del estado de Paraná, él y su equipo dieron grandes pasos hacia el cambio, tanto en el entorno construido como en el espíritu mismo de la ciudad. Bajo la dirección de Lerner, su equipo diseñó un plan maestro en el que se integró el uso de suelo con el transporte, introdujo un sistema BRT, aumentó los espacios verdes y fue pionero en temas de reciclaje. Esta idea que Lerner emprendió –que el transporte debe ser eficiente, asequible y sostenible para contribuir a ciudades sanas y orientadas a la comunidad– innovaciones y regaló una lección para las ciudades de todo el mundo.

La nueva visión de ciudad une el uso de suelo y el transporte

A finales de los 60, un grupo de jóvenes arquitectos de la Universidad Federal de Paraná, se opusieron al plan oficial de desarrollo diseñado por Alfred Agache en los 40, proponiendo una visión diferente.

Su visión implicaba la creación de desarrollos densos a lo largo de los corredores de transporte masivo, limitando la expansión, ampliando las zonas verdes y preservando los centros históricos de las ciudades. Para implementar esta ambiciosa estrategia, Lerner se convirtió en el primer director del Instituto de Investigación y Planificación Urbana (IPPUC) de Curitiba en 1965. En el centro de su nueva estrategia de diseño urbano colocó un sistema en tres ejes con el que pretendía integrar el transporte público, las vías de acceso y los usos de la tierra. Esta visión hizo necesaria la creación de una opción de transporte que fuera asequible para vincular las distintas zonas de la ciudad en su conjunto.

Los BRT construyen ciudades conectadas

Para sostener la visión de una ciudad unida y sostenible, Lerner entendió la necesidad de contar con un sistema de transporte masivo, pero reconoció que era necesario salirse de las tendencias de planificación del transporte que dominaban las ciudades del mundo desarrollado. Al descartar la opción de un Tren Ligero –por cuestiones económicas–, Lerner buscó la forma de “metrorizar” los autobuses para que se movieran más rápido y fueran más eficientes. Así diseñó carriles exclusivos para buses troncales y una red de alimentación; para 1982 introdujo las estaciones de prepago y cambió los buses por unos de mayor capacidad.

Estos elementos conformaron lo que actualmente conocemos como sistemas BRT. Desde su época como alcalde, Curitiba ha basado su desarrollo en el trabajo de Lerner; como la creación de una red integrada de transporte que se expandió por toda la región metropolitana. El concepto de BRT también se ha extendido por todo el mundo, donde actualmente existen alrededor de 200 ciudades con líneas de BRT que transportan a más de 31 millones de pasajeros al día.

Expandiendo parques y espacios públicos para un futuro más verde

Con el objetivo de ampliar el espacio verde y evitar la expansión, el Plan Maestro de Curitiba de 1960, incluía reservar áreas para parques –sobre todo en zonas con riesgo de inundación– y la creación de un cinturón verde alrededor de la ciudad. Medio siglo más tarde, la ciudad se beneficia de sus 16 parques, 14 bosques y más de mil espacios públicos verdes, muchos de los cuales están dedicados a la celebración de la historia multicultural de Brasil. La nueva visión de Lerner para la ciudad jugó un papel fundamental en el aumento del espacio verde, pasando de 1 m2 a 52 m2 por cada habitante, un cambio que colocó a Curitiba como la tercera ciudad más verde del mundo en 2007.

Una vez más, lograr las metas de la ciudad requiere pensar más allá de las normas establecidas por las urbes desarrolladas. Por ejemplo, al tiempo que aumentar el espacio verde era una prioridad, no se podía dejar a un lado el servicio de mantenimiento que provocaran espacios verdes descuidados. Para combatir este problema, la ciudad introdujo ovejas que ayudaban a comerse la hierba y producían abono que sería utilizado por los agricultores locales.

Al igual que esta solución simple (dejar que las ovejas pasten), otra de las intervenciones de sostenibilidad más célebres de la ciudad se encontraba oculta a la vista.

Convirtiendo la basura en oportunidad

Durante su primer mandato como alcalde de Curitiba, Lerner creó un programa de reciclaje para hacer valiosa la basura. Bajo el lema “basura que no es basura – Cambio Verde”, la idea del programa era ofrecer la posibilidad de canjear basura reciclable como papel por fichas para utilizar el sistema de transporte público, para obtener cuadernos o alimentos. Este programa de intercambio dio acceso a fuentes de empleo, mejores alimentos y acceso a recursos educativos a las poblaciones de bajos ingresos.

Los 62 barrios más pobres de Curitiba lograron intercambiar 11 mil toneladas de basura por cerca de un millón de fichas para el autobús. Este programa ha servido para ejemplificar el uso creativo de los recursos para ayudar a lograr una mayor sostenibilidad en la ciudad, aumentando las oportunidades para los habitantes de la urbe.

Soluciones creativas generan recompensas duraderas

El sistema integrado de transporte y el énfasis al espacio verde que encabezó Lerner ha dado sus frutos para la ciudad en distintos momentos. De 1975 a 1995, el Producto Interno Bruto (PIB) de Curitiba aumentó 75% más que el de Paraná (el estado federal) y 40% más que el de Brasil. La ciudad se convirtió en un lugar atractivo para industrias trasnacionales de distintos ramos, desde el automotriz hasta el de Tecnologías de la Información.

Al mismo tiempo, Curitiba ha mantenido altos niveles en calidad del aire y seguridad vial, pese a que otras ciudades emergentes han luchado contra estos puntos en su proceso de desarrollo. Curitiba ha logrado aumentar la productividad económica al tiempo que tiene la cuota modal más sostenible entre 15 ciudades latinoamericanas; el 42% de los viajes diarios se realizan de forma no motorizada (a pie y en bicicleta), mientras que otro 28% se desplaza en transporte público; con esto, la ciudad sólo tiene 4.2 fallecimientos por hechos de tránsito por cada 100 mil habitantes (el promedio regional es de 9.6).

Aunque como cualquier figura política ha generado controversia, Lerner sigue siendo una figura célebre entre los urbanistas por su visión previsora. El éxito actual de Curitiba ha sido posible gracias a dos elementos clave que Lerner identificó desde un principio: menos automóviles particulares y basura separada. Sin embargo, aunque parece un proceso sencillo, Curitiba logró mostrar cómo imaginar, intrincar y convencer estas soluciones pueden ser reales.

*Texto original en TheCityFix.com publicado el 27 de mayo de 2014.